ISSN: 2542-3134 | Depósito legal: DC2017000086
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Fotografía: Cortesía de Belén Ojeda

Semana Modesta Bor, en ocasión de los noventa años del nacimiento de la compositora

  • Belén Gisela Ojeda Falcón

Músico, docente, poeta y traductora. Magíster en Artes, mención Summa cum Laude, por el Conservatorio Piotr Ilich Chaikovski de Moscú, en Dirección Coral. Imparte clases en Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte). Ha sido directora de los Madrigalistas de Aragua y del Coro del Iudem, entre otros. Con Graffiti y otros textos ganó la Bienal Literaria Francisco Lazo Martí, mención Poesía. Sus traducciones de poetas rusos del siglo XX están publicadas en varios libros. Ha sido coordinadora del Taller de Poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg). En 2012 participó en el VII Coloquio de Musicología de La Habana.

 

La obra de la compositora venezolana Modesta Bor (Juangriego, 15 de junio de 1926/Mérida, 8 de abril de 1998) viene despertando un creciente interés entre intérpretes, investigadores y público en general, tanto en nuestro país como en el exterior. Su música es estudiada en Venezuela, Colombia, Estados Unidos, México, Cuba, Puerto Rico, Inglaterra, Argentina, Brasil, España, Ecuador y otros países. En Cuba forma parte de programas de estudio en instituciones de educación musical. Sus composiciones son motivo de reflexión permanente en nuestras universidades. Casa de las Américas posee, en La Habana, un extenso archivo donado por Bor a esta institución.

Con motivo de la celebración de los noventa años del nacimiento de esta gran creadora margariteña, la Compañía Nacional de Música, presidida por José Jesús Gómez, organizó, como parte de su Programa Patrimonio Sonoro, la Semana Modesta Bor, la cual contó con la organización del musicólogo José Ángel Viña (director ejecutivo de la Compañía Nacional de Música) y la participación de Domingo y Lena Sánchez Bor (hijos de la compositora), el pianista merideño Luis Sierra, así como con Inés Feo La Cruz, Marianela Arocha, Carlos Sala y quien escribe, como docentes de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), y Eutimio Pacheco e Ileana González como estudiantes de la misma universidad.

Podría decirse que el programa interpretado durante los días de este homenaje constituye una representativa muestra antológica, pues incluyó obras de un período comprendido entre 1954 y 1989, en diversos formatos (piano solo, música de cámara, música para voz y piano, música coral y música orquestal), pasando por diversos lenguajes, desde la música modal y tonal hasta la música atonal, siempre con rasgos nacionalistas.

Varias de las obras interpretadas en este homenaje fueron merecedoras de importantes premios: la Sonata para violín y piano obtuvo el Premio Nacional de Música de Cámara 1963; la Obertura sinfónica, el Premio Nacional de Música para Obras Sinfónicas Breves 1963; Tres canciones para mezzosoprano y piano, el Premio Nacional de Música Vocal 1970; Acuarelas, el Premio Nacional de Composición Caro de Boesi 1986. Dos obras de esta programación fueron escritas en Moscú durante el período en el cual la compositora realizó estudios en el Conservatorio Piotr Ilich Chaikovski de esa ciudad, bajo la tutela de Aram Jachaturián: el Primer ciclo de romanzas para contralto y piano (1961) y la Sonata para violín y piano, esta última dedicada al compositor armenio.

Modesta Bor fue la primera venezolana en realizar estudios en el Conservatorio de Moscú. Este hecho constituye, tal vez, un vínculo más entre esta creadora y algunos de los participantes, egresados de instituciones musicales de esa ciudad, incluyendo a la violista Marvicpermar Urbina, intérprete, junto a Marianela Arocha, de la Sonata para viola y piano.

El evento se llevó a cabo del 15 al 19 de junio de 2016. Del 15 al 18 en la Sala de Conciertos de Unearte y el 19 en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño.

El 15 de junio asistimos al recital del trío femenino integrado por Mariela Lasala, Lena Sánchez y Gioconda Cabrera, el cual interpretó arreglos y composiciones de Bor para voces blancas, comentados por la misma Lena Sánchez quien, junto a sus hermanos, fuera integrante del Coro de Niños de la Escuela de Música Juan Manuel Olivares, dirigido por Bor durante catorce años. Luego tuvimos la oportunidad de ver dos documentales sobre la compositora: el primero realizado por Domingo Sánchez Bor y el segundo por Stephanie Bor y Paola Marquinez.

El 16 asistimos a un conversatorio cuyo panel estuvo integrado por la directora de coro y educadora María Colón de Cabrera; por Beatriz Bilbao, compositora y discípula de Bor; por el director coral y también discípulo de Bor, César Alejandro Carrillo y por Paola Marquinez, documentalista. En esta sesión, además de los valiosos testimonios de los panelistas, tuvimos el privilegio de escuchar la grabación del estreno de la obra coral Prisma sonoro (1980-1981), interpretada por el Polifónico Rafael Suárez, dirigido por la profesora Cabrera, así como de la grabación del estreno de la obra para coro mixto a capella, Nueva Cádiz ancestral, de la profesora Beatriz Bilbao, cuya segunda parte, con textos de don Manuel Núñez González y de la propia compositora, y video de Domingo Sánchez Bor, está dedicada a la memoria de Modesta Bor. Esta obra obtuvo en el año 2010 el premio epónimo del Certamen de Composición en Música Coral 65 Años del Orfeón de la Universidad de Los Andes y, en el año 2012, fue seleccionada por el jurado internacional de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea como obra representante de Venezuela (Sociedad Venezolana de Música Contemporánea) para los Días Mundiales de la Música celebrados en Breslavia, Polonia, 2014, donde fue estrenada por la agrupación coral Norodowe Forum Muziki, bajo la dirección de Agnieska Franków-Zelazny.

Los días 17 y 18 estuvieron dedicados a las obras para piano solo, música de cámara y ciclos para voz y piano. En estos recitales participó un grupo de profesores y estudiantes de Unearte, el cual desde hace varios años viene estudiando e investigando la obra de Bor. El recital del día 17 estuvo dedicado a los Sarcasmos para piano (1978-1980), interpretados por Marianela Arocha; la Pequeña danza (1954) y las Cuatro fugas para piano (1973-1974), ejecutadas por quien escribe esta reseña y el Primer ciclo de romanzas para contralto y piano (1961), interpretado por Inés Feo La Cruz y Belén Ojeda. Los Sarcasmos, las Cuatro fugas y el Concierto para piano y orquesta están dedicados al pianista Antonio Fermín, quien ha contribuido a la difusión de la música de Bor más allá de nuestras fronteras. También cabe destacar que Feo La Cruz es intérprete de los ciclos vocales desde hace algunas décadas, pues mantuvo relación directa con Modesta, quien le encomendó personalmente el estudio de sus obras y presenció la interpretación de las mismas.

El programa del día 18 estuvo integrado por el Pequeño concierto para oboe y clave (1958), interpretado por Eutimio Pacheco y Belén Ojeda; la Sonata para violín y piano (1962), interpretada por Ileana González y Carlos Sala; el Tríptico sobre poesía cubana para mezzosoprano y piano (1965) y las Tres canciones para mezzosoprano y piano (1970), interpretadas por Inés Feo La Cruz y Carlos Sala, y las Variaciones para piano sobre un tema para Wahari (1989), interpretadas por el pianista merideño Luis Sierra. Resulta curioso saber que, en 1967, las autoridades venezolanas interceptaron el envío del Tríptico sobre poesía cubana al Concurso Internacional de Música auspiciado por la Casa de las Américas en Cuba.

Recordaremos en esta reseña que en los recitales organizados por Unearte y la Sociedad Venezolana de Música Contemporánea, desde el año 2013, se han incluido también la Sonata para viola y piano (1960), interpretada por Melissa Peraza y Marianela Arocha, la Suite para violonchelo y piano (1961), interpretada por Elio Herrera y Carlos Sala, y el Segundo ciclo de romanzas para contralto y piano (1962), interpretado por Inés Feo La Cruz y Belén Ojeda.

El día 19 estuvo dedicado a la música orquestal de Modesta Bor. El programa, integrado por la Obertura sinfónica (1963), Genocidio (1970) y Acuarelas (1986), fue interpretado por la Orquesta Filarmónica Nacional, dirigida por Luis Miguel González. Durante el concierto se mostró un fragmento del documental de Stephanie Bor y Paola Marquinez en el cual algunos entrevistados hablan sobre los temas de jingles usados por la autora del poema sinfónico Genocidio. Según Josefina Punceles de Benedetti, esta obra es precursora del posmodernismo musical en Venezuela, ya que usa citas tomadas de la publicidad con la intención política de tratar el tema de la transculturización y la sociedad de consumo frente a los valores nacionales.

Rememorando el contexto político de la época en que Genocidio fue compuesta por Bor, resulta interesante mencionar que, curiosamente, esta obra estuvo entre las finalistas para el Premio Nacional de Música Sinfónica de 1971, pero el jurado la consideró «subversiva» y «peligrosa», razón por la cual optó por declarar desierto el premio de ese año.

Paralelamente a las actividades realizadas en Caracas, el 15 de junio se congregaron, en Juangriego, varias agrupaciones corales para rendir homenaje a la memoria de Modesta Bor, cantando sus arreglos y composiciones escritas tanto para voces blancas como para coro mixto.

Es de suma importancia destacar aquí el trabajo que viene realizando en Mérida la Fundación Modesta Bor, presidida por Lena Sánchez Bor. Esta institución se ha propuesto editar la obra completa de la gran compositora margariteña, trabajo que hasta ahora ha contado con la participación de músicos como Gilberto Rebolledo, Alejandro Pulido y Armando Nones, entre otros. De esta manera, conjuntamente con Ediciones ARE, dirigida por Armando Nones, han publicado: Obra coral original (2012), Obra coral navideña (2013), Obra para voz y piano (2015) y Sonata para viola y piano (2016). Próximamente publicarán la Obra completa para piano solo, la cual incluye piezas inéditas.

Con la edición de la obra integral de Modesta Bor, intérpretes, docentes, estudiantes e investigadores tendrán a su alcance el patrimonio inmaterial que esta representa, lo que garantizará no solo la continuidad de su música en el tiempo, sino la posibilidad de reconocernos en su tradición. Es necesario apoyar los esfuerzos de edición de nuestra música, pues solo así es posible su estudio y posterior difusión, para que se convierta en parte esencial de nuestro imaginario. Aún son numerosas las obras desconocidas de Modesta Bor. La cantata Jugando a la sombra de una plaza vieja, con texto de Antonio Machado (1972-1973) y Homenaje a Neruda (1987) son algunas de ellas.

Durante esta semana hemos celebrado la presencia viva de Modesta Bor. Su obra, algunos tributos, así como testimonios de familiares, discípulos y amigos han quedado en la memoria. Nuestro homenaje a esta gran artista, docente y compositora latinoamericana es permanente. Naveguemos, pues, en las aguas de su música sobre el Velero mundo y sigamos descifrando la resonancia inmensa de su armonía luminosa.


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