ISSN: 2542-3134 | Depósito legal: DC2017000086
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Fotografía: Cortesía de Miguel Porras

Venezuela 4, grupo Raíces de Venezuela y El Cuarteto, piezas fundamentales del cambio estético de la música instrumental de raíz tradicional venezolana a partir de los años 70

Licenciado en Letras, mención Historia del Arte, por la Universidad de Los Andes (ULA) y Máster en Estudios Avanzados en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona (España). Profesor del Departamento de Historia del Arte de la ULA. Músico (percusionista) en diversos proyectos en el ámbito de la música popular y el jazz.

Resumen

Los estudios de la música en Venezuela han estado en su mayoría orientados a los movimientos musicales académicos, lo cual ha generado un vacío en la historia de la música tradicional, a pesar de que con la llegada, en el siglo XVI, de las primeras vihuelas al país, específicamente en Cubagua, se puede considerar que comienza esta historia. Esta búsqueda nos lleva al final del siglo XX, cuando se genera un movimiento sin precedentes en muchos aspectos de la cultura venezolana, entre ellos la música, que es el caso que nos concierne, donde se desarrollaron cambios sustanciales en cuanto a a arreglos, composiciones y técnicas. La finalidad de esta investigación es considerar a los grupos Venezuela 4 de Luis Laguna, Raíces de Venezuela y El Cuarteto, como piezas fundamentales del cambio estético de la música instrumental de raíz tradicional venezolana a partir de los años 70, cuando iniciaron sus actividades musicales. Estas agrupaciones van a crear un nuevo concepto. Los arreglos, el formato, los géneros a interpretar, las formas de expresión y la ejecución van a ser las claves del cambio en relación con la música que se venía haciendo en el país.

Palabras clave

Venezuela, música tradicional, música venezolana, mandolina, cuatro venezolano.

Venezuela 4, Grupo Raíces de Venezuela and El Cuarteto, aesthetic change fundamental parts of Venezuelan tradicional instrumental music from the seventies

Abstract

Studies of music in Venezuela have been mostly oriented academic musical movements, thereby generating a gap of Venezuelan folk music, although with the advent, in the century XVI, of the first vihuelas the country, specifically in Cubagua, begins the story of Venezuelan folk music. This search for the story takes us to the end of the twentieth century, when an unprecedented movement is generated in many aspects of Venezuelan culture, including popular music, which is the case that concerns us and developed substantial changes in arrangements. The purpose of this research is to consider groups Luis Laguna y su Venezuela 4, Grupo Raíces de Venezuela y El Cuarteto, aesthetic change fundamental parts of Venezuelan tradicional instrumental music from the seventies, when they began their musical activities. These groups will create a new concept i. Arrangements, format, interpret genres, forms of expression and execution, will be the key to change in relation to the music that was being done in the country.

Keywords

Venezuela, folk music, venezuelan music, mandolin, venezuelan cuatro.

Para determinar las modificaciones que se generan en la música instrumental de raíz tradicional venezolana durante la década de los 70 del siglo XX, en aspectos esenciales como la ejecución y los arreglos, debemos trazar una línea de continuidad que nos lleve por la historia que tome en cuenta ciertas características, tales como el ambiente político sociocultural del país.

Hace cuarenta años Venezuela experimentó una serie de trasformaciones tanto en el contexto político como en el social. La consolidación de la democracia, los beneficios petroleros, la modernización acelerada del país y el auge de la corrupción van a marcar toda la década, así como el devenir de la historia sociopolítica venezolana.

En cuanto al ámbito propiamente musical la situación es inmejorable, igualmente en el académico como en el popular. En 1975, el maestro José Antonio Abreu logra reunir a un grupo de estudiantes de la escuela José Ángel Lamas para desarrollar sus prácticas musicales, conformando de este modo la primera Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de Venezuela, que debutó el 30 de abril de 1975 y formalizó su conformación legal el 12 de febrero de ese mismo año. De este modo se inició el exitoso camino de la Fundación Musical Simón Bolívar, órgano rector del Sistema Nacional de Orquestas y Coros juveniles e infantiles de Venezuela, adscrito en la actualidad al Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia. Por su parte, en el contexto de la música popular se manifestaba un movimiento sin precedentes en el país. Según Salazar la década de los 70

…se presenta para la música popular venezolana la de mayor productividad, por cuanto ha logrado incorporar al conocimiento del país tanto la música tradicional de nuestros campos, como la música popular de las ciudades, surgida de aquella enriquecida con las técnicas musicales propias del academicismo (1986: 102).

Inauguran esta década: Aldemaro Romero (pianista y compositor), el Pavo Frank (bateria) y Jorge Romero (bajo) con la Onda Nueva, género musical bautizado, durante los días 28, 29 y 30 de enero de 1971, con la realización del Primer Festival Internacional que se llevó a cabo en el teatro Municipal de Caracas.

También, principalmente en la ciudad capital, se produce un amplio arraigo de la salsa, fenómeno musical de influencia caribeña que sintetiza las manifestaciones culturales y populares de la población latina en Nueva York. En nuestro caso, los jóvenes caraqueños de las clases populares se identifican con este género en gran parte por su difusión en los medios de comunicación. En el ámbito venezolano destacan grupos como la Dimensión Latina, Grupo Mango, el Trabuco Venezolano y el emblemático Grupo Madera. Este último no solo se dedica a la música del Caribe, sino que vuelve la mirada hacia expresiones musicales de la costa central venezolana.

Igualmente, en 1975, en el Poliedro de Caracas se organizan eventos en homenaje al Indio Figueredo y Luis Mariano Rivera que resaltan su labor como cultores y difusores del folklore nacional. El país entero conoció a María Rodríguez, don Pío Alvarado, Cruz Quinal, Anselmo López, el Carrao de Palmarito, Juan Esteban García y muchos otros cultores populares. También se empieza a a difundir un sinnúmero de grupos de proyección folclórica como los Diablos de Turiamo (ya con muchos años de trayectoria), el Grupo Experimental Barlovento, Grupo Luango, Grupo Vera, Grupo Makuaya, Son Clave de Oro, Grupo Candela, Convenezuela, Un Solo Pueblo, el Teatro Negro de Barlovento, los Chimbángueles de Cabimas, entre otros.

Del mismo modo se propaga el conocimento de cantores de aires tradicionales inspirados en la raíz folklórica como Jesús Sevillano [1]Sevillano se da a conocer como solista de música popular de raíz tradicional por haber sido miembro del recientemente desaparecido, por la muerte de Rafael «Fucho» Suárez (director de dicha agrupación para esa época), Quinteto Contrapunto. Sevillano junto a Juan Carlos Núñez (luego sustituido por Mario Raúl García), Telésforo Naranjo (luego sustituido por su hermano Pedro) y Rómulo García fundan el Cuarteto Rafael Suárez. , Lilia Vera, Esperanza Márquez, Morella Muñoz [2]Morella Muñoz viene del canto lírico. Comienza su trayectoria en la música de raíz tradicional como integrante del Quinteto Contrapunto, la cual prosigue posteriormente junto a Miguel Delgado Estévez e Iván Adler, entre otros. , Cecilia Todd y Gualberto Ibarreto, entre otros. Grupos como Serenata Guayanesa, el Quinteto Criollo, el grupo Malembe, el Quinteto Cantaclaro y el grupo Taburete, siguen en los años 70 la línea coral contrapuntística iniciada por el Quinteto Contrapunto en los años 60.

También en los años 70 aparecen los cantores contestatarios que, según Salazar, surgen como respuesta a los acontecimientos políticos de los años 60 (1986:100), entre ellos encontramos a Alí Primera (su iniciador), Gloria Martín y Soledad Bravo, así como los grupos Los Guaraguao, el Grupo Cultural Propatria y el Grupo Ahora.

Asimismo, en esta década se consolidan los trabajos de compositores de las tres décadas anteriores: Simón Díaz, Otilio Galíndez, Rafael Salazar, Luis Laguna, Miguel Delgado Estévez, Rafael Rincón González, Eduardo Serrano, Pablo Camacaro, Henry Martínez, Conny Méndez y María Luisa Escobar, entre otros. La lista de agrupaciones, compositores e intérpretes es muy extensa, por eso solo mencionamos a los que consideramos más representativos en los distintos géneros.

De este modo el género de la música de raíz tradicional instrumental venezolana se deja escuchar con aire renovador siguiendo la tradición de la auténtica música venezolana, interpretada en muchos casos por orquesta típicas y, sobre todo, por las estudiantinas, pero mediante el empleo de nuevos elementos de música tradicional en las manos de grupos de pequeño formato. De las estudiantinas, orquestas típicas, orquestas sinfónicas y juveniles van a salir músicos destacados para formar interesantes agrupaciones que innovarán composiciones, arreglos y ejecución. Es lógico que en las grandes orquestas, los músicos, muchas veces se limiten a seguir los lineamientos de un director, y esa es una de las razones para que se formen pequeños grupos en los que la música se genera a partir de improvisaciones, inquietudes y, sobre todo, de gustos personales de los músicos en cuanto a composición, género y arreglos.

 

Agrupaciones, cuartetos y tríos de música popular instrumental venezolana antes de 1970

La primera noticia de una agrupación de música instrumental venezolana aparece con la denominada Orquesta Criolla en 1820, en Maracaibo, estado Zulia, organizada por el maestro Silverio Áñez (Magliano, 1974: 100). Aunque no tenemos información en cuanto a su repertorio y formación, es probable pensar que por su nombre incluían algún tipo de repertorio nacional o criollo.

Pero es en 1920 cuando «…comienza a avizorarse un movimiento musical de corte tradicional e instrumental, de esta manera aparecen agrupaciones tales como El Cuarteto de Lionel Belasco (…) y el grupo Los Cuatro Diablos que posteriormente recibiría el nombre de Cuarteto Caraquita» (Cedeño y Delgado, 1999: 6).

En Venezuela, Lionel Belasco ejerció una marcada influencia en el medio musical popular de ese entonces debido a los híbridos musicales presentes en su producción e interpretaciones en las que destacaban resoluciones armónicas y giros melódicos propios del jazz, género no muy difundido por esa época en el país. En los años 20 se forma en Maracaibo un cuarteto conformado por piano, clarinete, contrabajo y cuatro, en el cual «…introdujo variaciones jazzísticas en nuestra música popular, principalmente en el vals y en el merengue» (Salazar, 1986: 82). Aldemaro Romero, en una nota de prensa, acredita a Lanky, como también era conocido Belasco, de introducir variaciones en la estructura del vals venezolano:

…él redujo el valse a tres partes, que ya venía tocándose entre los músicos del pueblo, y fue él quien lo jazzeó: el que hizo las variaciones, ya que después de exponer el tema la primera vez, lo improvisaba un poco cuando lo planteaba en la segunda vuelta (Romero, 1998) [3]Venezuela, a finales del siglo XIX, tenía una gran tradición pianística de grandes compositores y ejecutantes de valses, como Federico Vollmer, Ramón Delgado Palacios y Heraclio Fernández, entre otros. A este último se le atribuye la composición del Diablo suelto y la elaboración de un manual para acompañar e improvisar sobre formas y géneros de la época.

Hacia 1938 aparece en el campo musical venezolano el Cuarteto Caraquita, agrupación instrumental que recrea géneros nacionales como el vals, el joropo y el merengue, con una formación de cuatro músicos (clarinete, piano, contrabajo, cuatro) (Guido y Peñin, 1998: 456). El Cuarteto Caraquita, a pesar de estar muy influenciado por Lionel Belasco, tiene su autenticidad en la mayor difusión, prestancia y virtuosismo que dio a la música tradicional caraqueña. Con el Cuarteto Caraquita se puede establecer un punto de inflexión en la primera generación de música instrumental de raíz tradicional venezolana.

En los años 70, Venezuela va a experimentar una serie de cambios tanto en lo político como en lo social y, por supuesto, en lo cultural. En el ambiente cultural, sobre todo en el de la música popular, se produjo un movimiento sin precedentes en el país. En este contexto se generó la conformación de distintas agrupaciones musicales que tocaban desde jazz hasta salsa, pasando por música de protesta, música popular vocal, grupos de investigación y, por supuesto, grupos de música instrumental de raíz tradicional venezolana.

Hacia 1973, el maestro compositor y arreglista Luis Laguna (†) funda en Maracay, la agrupación Venezuela 4. El 12 de noviembre de 1976 se reúne en Caracas, por primera vez, Raíces de Venezuela, agrupación musical radicada en el occidente del país y que hoy día persiste en su labor. Por último, El Cuarteto se presenta formalmente en septiembre de 1979, en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, con un repertorio de música popular venezolana arreglada especialmente para el grupo.

 

El maestro Luis Laguna y su Venezuela 4

La agrupación Venezuela 4 se dedicó fundamentalmente a la música instrumental de raíz tradicional venezolana, con el tiempo las composiciones del maestro Luis Laguna se convirtieron en repertorio obligado para estudiantinas, cantantes y grupos musicales. Venezuela 4 edita su primer disco de larga duración en junio de 1975.

De manera cronológica, esta es la primera agrupación que dio indicios de un cambio en la música de raíz tradicional venezolana, aunque su trabajo como grupo activo fue breve en comparación con los de Raíces de Venezuela y El Cuarteto, que ya pasan los treinta años de actividad. Dos producciones discográficas como grupo y una serie de discos acompañando a cantantes, viene a ser el legado grabado de Venezuela 4. La muerte de su líder, Luis Laguna, en 1984, significó que la agrupación no se mantuviera por más tiempo.

Sin duda, Laguna fue pieza fundamental de esta agrupación, además de ser, por su excelencia, uno de los compositores más populares e importantes de Venezuela, en especial hacia la segunda mitad del siglo XX, pues a partir de sus composiciones se convierte en protagonista del cambio estético de la música venezolana. Aquiles Báez, reconocido guitarrista y compositor venezolano de larga trayectoria, comenta a título personal que los cambios en la música se producen, generalmente, a partir de las propuestas de los compositores, en el caso de Venezuela, Laguna es un referente de las trasformaciones en la música venezolana en la década de los 70, ya que su obra actualizó el repertorio tradicional y abrió el camino a una nueva generación de músicos que luego, durante los 80 y ahora más recientemente en el siglo XXI, han continuado con la línea de trabajo propuesta por el maestro.

Hacia 1968 se comenzaron a reunir músicos, en especial guitarristas, en la casa del maestro Laguna ubicada en Maracay, estado Aragua. Estas primeras convocatorias se hicieron con la intención de tocar música a partir de las enseñanzas del maestro, así como también de explorar las nuevas propuestas musicales, en especial las provenientes de la música brasileña. A partir de allí se empieza a perfilar un ensamble de músicos en el que estas ideas aprendidas empezaron a cobrar vida propia.

Con el transcurso de los años las propuestas nacidas de esa especie de laboratorio que era la casa de Laguna se concretaron en un trabajo musical que se formalizó con el nacimiento del grupo Venezuela 4 en 1973, «… integrado originalmente por Luis Laguna (guitarra y dirección), su hijo Carlos Laguna (cuatro), Eliécer Guzmán (mandolina) y Carlos Soto (contrabajo)» (Guido y Peñin, 1998: 718). Más tarde se incorporan en la guitarra Henry Martínez y Lencho Amaro.

Pero esta necesidad de diferenciarse tenía detractores, hubo «…mucha crítica con lo que hacía Venezuela 4, decían que hacíamos merengues brasileños, desvirtuando la música venezolana, nos costó mucho ser aceptados», cuenta Henry Martínez. Es normal que los cambios generen posturas encontradas por los más ortodoxos, pero gracias a estas trasformaciones la música tradicional se torna dinámica y cambiante, enriqueciendo así su propia evolución.

 

Grupo Raíces de Venezuela

El grupo Raíces de Venezuela se configuró formalmente el 12 de noviembre de 1976 en la ciudad de Caracas. El motivo de esta reunión fue grabar un disco de larga duración sin plantearse la continuidad del proyecto. Desde sus inicios el grupo ha estado conformado por Orlando Moret, primera mandolina; David Medina (†), segunda mandolina; Domingo Moret (†), mandola, flauta y guitarra; Pablo Camacaro, cuatro y Héctor Valero, contrabajo. Debido a la muerte de David Medina, su hijo, Jesús David Medina García se incorporó para tomar la segunda mandolina en octubre de 2006. En el año 2016 fallece Domingo Moret y se invita a participar al guitarrista tachirense Leoncio Martínez.

El repertorio de Raíces de Venezuela se basa en los géneros musicales que se escuchan en lo que geográficamente conocemos como el centro-occidente venezolano, es decir, valses, pasajes, joropos, tonadas, danzas, merengues, bambucos, onda nueva, etc. En la mayoría de los casos, el grupo no toca los temas populares de cada región, muy por el contrario, compone sus propias piezas a partir de sus investigaciones y vivencias, enmarcándolas en los géneros que se escuchan en determinada geografía, ya son más de 250 composiciones las que Raíces de Venezuela ha aportado al repertorio venezolano.

Llegados a este punto resulta oportuno abrir un paréntesis para mencionar que Pablo Camacaro, Luis Laguna y Henry Martínez son los compositores más representativos del cambio estético de la música instrumental tradicional venezolana. Pero en el caso específico de Camacaro, una pieza ha cobrado un valor muy importante dentro del mundo musical venezolano. Se trata de la danza zuliana Señor JOU, tema obligado en el repertorio de muchas agrupaciones de este estilo, lo que para el jazz sería un standar.

Raíces de Venezuela cuenta con quince grabaciones de larga duración (LP y CD), más cuatro producciones acompañando a los cantantes María Teresa Chacín, Simón Díaz, Chucho Corrales y el doctor Hildebrando Rodríguez.

Con Raíces de Venezuela se van a consolidar los arreglos y la formalidad de un sonido elaborado a partir de ensayos y propuestas musicales serias. Y digo serias porque hasta ese momento a la música tradicional se le había tildado de informal o relajada. Raíces de Venezuela construye una sonoridad que parte del ensayo y el rigor que quizás es más familiar a la música académica.

 

El Cuarteto

El 16 de septiembre de 1979 se presenta El Cuarteto en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. Esta agrupación, como su nombre indica, está conformada por cuatro músicos, los hermanos Naranjo, José Antonio (flauta) y Telésforo (contrabajo), y los hermanos Delgado Estévez, Raúl (cuatro, guitarra y tiple) y Miguel (guitarra). Pedro Naranjo, hermano mayor de los Naranjo, fue el primer contrabajista de la agrupación, pero los compromisos como clarinetista de la Orquesta Filarmónica Nacional no le permitieron seguir con el proyecto. Es así como, en 1991, Telésforo Naranjo lo reemplaza.

Al igual que Raíces de Venezuela, El Cuarteto tenía planeado grabar solo un disco que sirviera para mostrar en el futuro, a sus familiares y amigos, lo que hacían de manera espontánea en reuniones familiares o junto a otros compañeros músicos.

La particularidad de El Cuarteto radica en su virtuosismo y depurada técnica. Tres de sus integrantes provienen de escuelas de música y adaptaron sus conocimientos académicos a la música tradicional. Esta combinación hace que mantengan un equilibrio en la forma de interpretar y presentar su obra.

Sin embargo, y por primera vez, una agrupación (de pequeño formato) de música tradicional utilizaba la flauta en su formación, pues normalmente el clarinete y la mandolina eran los instrumentos encargados de la melodía. En este caso particular se puede decir que cambia el clarinete, tan usado a principios de siglo XX, por la flauta, que viene siendo otro instrumento de viento pero con otra sonoridad. Este cambio en el instrumento principal de una agrupación tradicional es una de las nuevas propuestas de la agrupación, a diferencia de Raíces de Venezuela y Venezuela 4 que tienen en su formación mandolinas.

En otro orden de ideas, los detalles de los arreglos de El Cuarteto van a dar distinción a la ejecución de temas tradicionales. Obviamente, después de una sólida formación académica no se puede esperar menos de la propuesta musical del grupo. Pero El Cuarteto va más allá, cada composición a interpretar debe estar enmarcada en un concepto, tiene que haber una razón, no es simplemente tocar por tocar, y el repertorio debe estar adecuado a las condiciones de los músicos, tanto técnicas como de expresión.

En cuanto a su discografía encontramos nueve producciones, más tres acompañando a María Teresa Chacín, al Orfeón Universitario de la UCV y a la pianista Clara Rodríguez.

 

Aportes (a manera de conclusión)

Cada uno de los ejecutantes de las agrupaciones antes mencionadas han compuesto una cantidad enorme de piezas que han enriquecido el acervo musical venezolano. Es necesario decir que Luis Laguna, Henry Martínez, Lencho Amaro, Pablo Camacaro, Toñito Naranjo, Raúl y Miguel Delgado, Domingo Moret y Héctor Valero, han compuesto más de seiscientos temas de música venezolana y que cada día algunos de ellos siguen componiendo y trabajando sobre nuestra música. Sin duda, esto representa un aporte incalculable y no será sino hasta dentro de muchos años cuando se podrá observar, realmente y con la perspectiva de la distancia temporal, la magnitud de sus contribuciones al repertorio de la música instrumental de raíz tradicional venezolana.

El punto más interesante de la labor de Venezuela 4, Raíces de Venezuela y El Cuarteto lo encontramos en su nueva forma de afrontar la música tradicional venezolana. No solo llevan a cabo nuevas composiciones, sino que también representan una nueva manera de ejecutarlas.

Con la obra de estas agrupaciones comienza la construcción de un lenguaje coherente, de un sonido diáfano… comienza a renovarse la música venezolana al presentarla con una lógica y un fundamento que van a combinar el calor y el sentimiento popular con la técnica, el orden y el esmero en los arreglos.

De esta manera ofrecen con sus interpretaciones una carga de alma, pensamiento y concepto que le imprime fuerza a la música que ejecutan, lo cual da como resultado agrupaciones sin precedentes, agrupaciones originales. La música instrumental que se desarrolló antes de ellos se trabajaba frecuentemente siguiendo a un instrumento principal mientras que los demás instrumentos acompañaban. El arreglo quedaba restringido a un músico y los demás lo seguían; en la mayoría de los casos, no se dejaba un testimonio de lo creado, ni escrito ni mucho menos grabado, lo que arrojaba como resultado que no se conservaran los arreglos, en el caso de que los hubiera, o las ideas que surgían en determinados momentos.

Sobre todo Raíces de Venezuela y El Cuarteto comienzan a escribir, grabar y conservar su patrimonio, de esta manera estas agrupaciones logran madurar sus piezas y arreglos en cada ensayo que acometen, en cada disco que graban y en cada concierto que nos regalan. En el caso de Venezuela 4, el desarrollo pasó indiscutiblemente por las manos de Luis Laguna. En este sentido, Venezuela 4 es el grupo que enlaza las agrupaciones tradicionales y los grupos con sentido de renovación, pero conservando lo mejor del trabajo de ambos.

Estas agrupaciones logran romper con la estructura de músicos solistas y acompañantes, característica hasta entonces muy común en la música popular. El sonido comienza a ser homogéneo pero dentro de este se aprecia una gran cantidad de colores, son como una obra de arte, una combinación de colores, técnicas, estilos y sentimientos. De esta manera, la música que interpretan está llena de detalles y complicidades.

En el caso de Raíces de Venezuela y El Cuarteto, en su proceso de maduración han logrado mantener la frescura de sus trabajos, no han perdido su calidad y mucho menos su sensibilidad, cada nueva obra es una interesante propuesta de música venezolana, ya que mantiene las raíces venezolanas pero con ideas originales. Lejos de aburrirse o gastarse con el paso del tiempo, están vigentes y activos, tanto en su técnica de ejecución como en su manera de arreglar y componer.

Todas estas características hacen del lenguaje de estas agrupaciones un sonido que cualquier conocedor distingue… es el paso de una generación musical a otra, la generación de la renovación, la que experimenta, la que propone sin salirse de los géneros tradicionales. A partir de ellos se consolida una nueva música instrumental de raíz tradicional venezolana.

 

 

Fuentes

Hemerográficas

Salazar, R. (1986). Música y tradición de la región capital de Venezuela, Revista Musical de Venezuela, nº 18. Caracas: Fundación Vicente Emilio Sojo.

 

Bibliográficas

Fundación Bigott (1998). Atlas de las tradiciones venezolanas. Caracas: Fundación Bigott/Editora El Nacional.

Magliano, E. (1974). Música y músicos de Venezuela. Caracas: Ernesto Magliano.

Peñín, J. y W. Guido (1998). Enciclopedia de la música en Venezuela. Caracas: Fundación Bigott, 1a edic., 2 tomos.

 

Tesis de grado y otros trabajos no publicados

Cedeño, A. y W. Delgado (1999). Veinte años de trayectoria. Aportes de El Cuarteto a la difusión de la música tradicional venezolana. Trabajo de tesis para la obtención de título en Comunicación Social. Caracas: Universidad Central de Venezuela.

Porras, M. (2012). Entrevista al músico Aquiles Báez. Caracas, sin publicar.

 

Digitales

Romero, A. (1998). El aporte de Lionel Belasco, disponible en www.catuche.org (consultado el 15 de febrero de 2006).

Notas al pie   [ + ]

1. Sevillano se da a conocer como solista de música popular de raíz tradicional por haber sido miembro del recientemente desaparecido, por la muerte de Rafael «Fucho» Suárez (director de dicha agrupación para esa época), Quinteto Contrapunto. Sevillano junto a Juan Carlos Núñez (luego sustituido por Mario Raúl García), Telésforo Naranjo (luego sustituido por su hermano Pedro) y Rómulo García fundan el Cuarteto Rafael Suárez.
2. Morella Muñoz viene del canto lírico. Comienza su trayectoria en la música de raíz tradicional como integrante del Quinteto Contrapunto, la cual prosigue posteriormente junto a Miguel Delgado Estévez e Iván Adler, entre otros.
3. Venezuela, a finales del siglo XIX, tenía una gran tradición pianística de grandes compositores y ejecutantes de valses, como Federico Vollmer, Ramón Delgado Palacios y Heraclio Fernández, entre otros. A este último se le atribuye la composición del Diablo suelto y la elaboración de un manual para acompañar e improvisar sobre formas y géneros de la época.

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