ISSN: 2542-3134 | Depósito legal: DC2017000086
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Fotografía: Cortesía de Arianna Ruiz

Silbido en vez de palabras

Estudiante del conservatorio de música José Luis Paz (desde 1998) y de Musicología en la Universidad Católica Cecilio Acosta (2012-2016). Violinista, ha recibido instrucción con diferentes profesores. Ha formado parte de la Orquesta Infantil Nacional de Venezuela (2010), de la Orquesta Juvenil del conservatorio al que pertenece, de la Orquesta del Sistema Rafael Urdaneta y, en la actualidad, de la Orquesta Sinfónica de Maracaibo (OSM). Participó en el Festival de Jazz de Barquisimeto en el año 2015, junto al ensamble Pagliuca-Mena, y en las Jornadas de Investigación LUZ-2016.

Resumen

El objeto de estudio de este trabajo fue el silbido como sistema de comunicación en microbuses de Maracaibo (estado Zulia). Se analizó el silbido como código cultural, se examinaron las diferencias entre chiflar y silbar y, por último, se analizaron sus características. La investigación adquirió un enfoque fenomenológico y hermenéutico, con base en la semiótica. Con carácter exploratorio, las muestras se derivan del trabajo de campo y la observación, sin desdeñar fuentes documentales y entrevistas. Se concluye que el silbido es un sistema de comunicación en los microbuses de Maracaibo, dándose el proceso comunicativo a través de una trasmisión no verbal. Por último, el chiflido está asociado culturalmente a los hombres, pues no se observó a ninguna mujer chiflando en los microbuses.

Palabras clave

Silbido, chiflido, códigos culturales, géneros humanos.

Whistle Beyond Words

Abstract

The subject matter of the investigation was the whistle as a communication system in microbuses Maracaibo (Zulia) and to respond the whistle as a cultural code was analyzed, the differences between whistle and whistle and finally explained the characteristics whistle and whistle examined in gender in Maracaibo. The research was a phenomenological approach, with theoretical basis in hermeneutics; and as a method was used to semiotics. Had an exploratory character, in addition to field research, observation, interviews and documentary sources and research strategies. It is concluded that the whistle if a communication system in Maracaibo microbuses, giving the process communication through non-verbal. And finally, the whistle is culturally associated with men, therefore any woman whistling in microbuses was observed.

Keywords

Whistle, cultural codes, human genders.

Introducción / Marco teórico metodológico

La comunicación humana nació con nuestros ancestros en su lucha por la supervivencia. En respuesta a los instintos, nos vimos obligados a transmitir información, impresiones y sentimientos a nuestros pares. Para ello, primero nos valimos de gritos y exclamaciones (siendo estos los primeros indicios de comunicación verbal) y, posteriormente, a través de pinturas y petroglifos como formas para expresar huellas o pensamientos de manera gráfica no verbal.

Se concibe a la comunicación no verbal (CNV) como una suerte de notificación a través de gritos, silbidos, llantos, posturas, risas, signos o iconos; es decir, formas de comunicación que carecen de palabras o estructura sintáctica. El proceso comunicativo en su conjunto contiene más de la mitad de CNV que verbal, puesto que la cantidad de señales o códigos que emitimos al expresarnos es mayor que las palabras emitidas.

En esta investigación que desarrollamos se toma como objeto de estudio el silbido y el chiflido, los cuales son una forma de expresión básica dentro del proceso de comunicación en el ámbito espacial escogido: microbuses de la ciudad de Maracaibo (estado Zulia). Según esta experiencia, los definimos como el sonido resultante de hacer pasar aire a través de los labios estrechados con o sin ayuda de los dedos –el chiflido con la participación de los dedos y el silbido sin recurrir a estos–, los cuales pueden colocarse de cierta manera dentro de la boca o agarrando los labios.

El silbido ha existido prácticamente en todas las culturas del mundo, estableciéndose como sistema de comunicación. En tal sentido, ¿Puede representarse el silbido a través de algún símbolo escrito? ¿Qué tanta importancia tiene el contexto en el proceso comunicativo? ¿El silbido es codificable? ¿Las características del silbido cambian según el género?

Para brindar respuestas a estas interrogantes proponemos el siguiente objetivo general: Analizar el silbido como sistema de comunicación tomando como muestra su uso en los microbuses de Maracaibo. A manera de objetivos específicos nos planteamos analizar el silbido como código cultural, explicar las características del silbido de acuerdo con el género y examinar las diferencias entre silbar y chiflar.

Hemos considerado digna de estudio la temática antes planteada porque a pesar de que el silbido puede parecer una manera de comunicación común, no ha sido tematizado en profundidad en su propio contexto. De esta manera, aspiramos a dar una visión parcial propia como parte de una investigación más amplia enmarcada en el campo de la musicología. Consideramos, entonces, que esta propuesta puede aportar información actual, relevante, que servirá para futuras investigaciones relacionadas con un tema poco estudiado.

Esta aproximación se llevó a cabo al escuchar los silbidos y chiflidos producidos por los hombres que trabajan en los microbuses de la ruta San Jacinto de la ciudad de Maracaibo, lo cual generó una indagación que de manera sistemática se emprendió desde septiembre de 2015 hasta junio de 2016.

Según Julien Meyer (2004), en varias ciudades del mundo ha existido el silbido asociado al trabajo. Tal es el caso de la isla de La Gomera (España), el pueblo turco de Kusköy, el pueblo de Aas en los Pirineos franceses, la isla de Evia (Grecia), Abu Wam (Nueva Guinea), así como entre los pueblos indígenas tepehua y mazateco (México), los bai (China), los chepang (Nepal), así como en otras localidades de Asia y Sudamérica.

El enfoque que asumimos es fenomenológico, en este sentido tomamos la definición de Husserl (1949: 120), según la cual se concibe como «…un método analítico descriptivo de las vivencias depuradas de elementos empíricos, que interpreta la realidad mediante la reducción». En el caso de nuestra investigación se hizo un análisis descriptivo y directo del fenómeno: el silbido y el chiflido.

Asimismo, incorporamos elementos de la hermenéutica como base teórica, puesto que, como señala Gabriel Gutiérrez (1986), esta disciplina es una herramienta de interpretación y comprensión; es decir, del entendimiento crítico y objetivo del sentido de las cosas en su generalidad. En efecto, al conformar el silbido un sistema de comunicación no verbal, es necesaria la hermenéutica para la correcta interpretación y comprensión del mensaje enviado con el silbido, en el que el receptor del mismo recurre a la connotación y denotación para codificar y entender dicho mensaje.

Por otra parte, la semiótica estuvo presente mediante el uso de códigos lingüísticos y su interpretación. Se utilizó, en consecuencia, para manejar la información obtenida durante la exploración y así proporcionar sentido a los resultados y cumplir con los objetivos antes mencionados.

De esta manera, fue preciso incluir al código como parte de la orientación metodológica. Según  Basil Berstein (1997, c.p. Niño, 2007: 47), el código se define como un principio regulador, adquirido de forma tácita, que selecciona e integra significados relevantes, formas de realización de los mismos, con contextos evocadores. Desde el punto de vista de su funcionamiento, los códigos son conjuntos organizados de signos, regidos por reglas para la emisión y recepción de mensajes, y constituyen verdaderos «sistemas de comunicación», por ser precisamente esta –la comunicación– su misión final.

Los códigos sociales, dice Pierre Guiraud (1979), nacen de la experiencia objetiva, subjetiva y cultural del ser humano, y tienen como propósito significar la relación entre los hombres; es decir, toda clase de interacción social: roles, costumbres, etc. Se catalogan del siguiente modo:

 

  • Signos de identidad: banderines, uniformes, tatuajes y símbolos patrios.
  • Signos de cortesía: fórmulas y saludos, tonos especiales, silbidos de llegada o de salida.
  • Ritos y reuniones: protocolos y etiquetas, fiestas, clan, gremio y signos relativos a las comunidades.
  • Moda: vestido, danzas, costumbres.
  • Juegos: deportes, competencias.
  • Patrimonio político y cultural: leyes, valores y medios de comunicación.

 

Igualmente, Guiraud apunta que los aspectos antes mencionados no tienen una directa intencionalidad sígnica, sino que esta puede atribuírsele. Esto quiere decir que la gente les atribuye significado dependiendo de su experiencia u otros factores.

De esta manera llegamos al concepto de sistema. Berstein (1997, c.p. Niño, 2007) sugiere que sistema es la idea de productividad de mensajes a partir de la disponibilidad de cierto número de signos específicos y susceptibles de ser relacionados unos con otros por medio de reglas constitutivas.

Por otro lado, para poder trasmitir un mensaje es necesario un sistema de comunicación que permita la trasferencia de la información a través del espacio y el tiempo desde un punto llamado fuente hasta otro punto llamado destino.

Para poder comprender en su totalidad el sistema de comunicación recurrimos a los factores que la componen, según Sebeok (1996):

Mensaje – código, fuente – destino, canal – contexto, que afirman el proceso comunicativo

Se tomó, asimismo, como ejemplo, una imagen que refleja el sistema de comunicación; específicamente en la comunicación verbal, que contiene:

Fuente – transductor de entrada – trasmisor – canal de trasmisión – receptor –

transductor de salida – Destino

gráfico no 1

Ejemplo de sistema de comunicación, específicamente en la comunicación verbal

fuente: WordPress, 1 de noviembre de 2015.

Ya que para esta investigación se utilizó la CNV, el sistema de comunicación cambia, en cuanto al transductor de entrada, el canal de trasmisión y el transductor de salida. En consecuencia:

 

  • No habrá transductor de entrada, ya que no se convertirá el mensaje en señales eléctricas, como indica la imagen ejemplo de sistema de comunicación. Simplemente la persona emitirá un silbido o chiflido.
  • El canal en este caso estaría constituido por la boca, los labios, los dedos en los labios y la fuerza de la corriente de aire que se utiliza para producir el sonido.
  • No habrá transductor de salida, ya que al llegar el mensaje este dependerá de la denotación y connotación que pueda tener el receptor de lo enviado.

 

Entonces, nuestro sistema de comunicación, para el silbido y chiflido, será:

Fuente – emisor o trasmisor – canal de trasmisión – receptor – destino

Se considera que el ceño, la mirada o la manera de silbar al momento de la acción también forman parte del mensaje emitido. En efecto, esto puede cambiar la connotación del mensaje para el receptor, tratándose de elementos extralingüísticos.

Ferdinand de Saussure (1916) planteó que la lengua es un sistema de signos que expresan ideas y, por esa razón, es comparable con la escritura, el alfabeto de los sordomudos, los ritos simbólicos. etc. Simplemente, la lengua es el más importante de dichos sistemas. Por lo tanto, si la misma es un sistema de signos, no necesariamente un sistema de signos tendrá que ser una lengua, al carecer de estructuración.

¿Cuál es el rol de los signos? Umberto Eco (1975) afirma que el signo tiene un carácter secundario, donde este establece la relación entre una unidad de contenido y una unidad de expresión. Lo define como un medio, un instrumento utilizado para trasmitir información, para decir, para indicar algo que alguien conoce y quiere socializar con el resto. Existen los signos naturales (lingüísticos) y los artificiales (no lingüísticos).

Asimismo, concluye que un sistema de significación es una construcción semiótica autónoma que posee modalidades de existencia totalmente abstractas, independientes de cualquier posible acto de comunicación que las actualice.

En nuestro acercamiento al objeto de estudio se utilizaron signos artificiales. Se incluyó al silbido entre los signos no lingüísticos, ya que carece de estructuración y su significación depende de la interpretación que el receptor le otorga en el momento de la acción, así como del uso de señas e iconos.

Es necesario establecer que la semiótica, según Eco (1975), es una disciplina específica con un método unificado y un objeto concreto. En este caso, será utilizada como método para el abordaje de la identificación de los códigos y la interpretación en su contexto.

De este modo, estudiamos el silbido y el chiflido como códigos extralingüísticos, dada la falta de relación directa de codificación, sustitución o auxiliaridad, independientemente de que puedan combinarse con otros signos lingüísticos.

Por último, la investigación fue exploratoria; entendida esta como «Examinar un tema o problema de investigación poco estudiado o que no ha sido abordado antes. Sirven para aumentar el grado de familiaridad con fenómenos relativamente desconocidos» (Hernández, Fernández y Baptista, 1991 [2001]: 59).

A continuación exponemos las situaciones experimentadas en el campo. Se realizó una clasificación de los silbidos y chiflidos, colocando su utilidad en el ámbito en el que se producen habitualmente, incluyendo las que no son exclusivas a las empleadas comúnmente en los microbuses, pero que muchas veces nos ayudaron a entender o complementar el significado de los mismos de acuerdo con el contexto en el que se producen.

tabla no 1

Clasificación de silbidos y chiflidos

 

Chiflido

o silbido

Utilidad

Chiflido

de aviso

• Utilizado para cuando llega o sale una persona de un lugar, como queriendo decir: «Llegué», o «Me voy».

• También, en Maracaibo, se utiliza para avisarle al conductor del autobús que debe parar y dejar bajar al pasajero, queriendo decir «Déjeme por aquí». Se emplea en estos casos, ya que el conductor no escucha, sea por la música a alto volumen o por el bullicio de las personas dentro de la unidad.

Chiflido

de llamada

 

• Utilizado para llamar un taxi, bus o carrito (todos transportes públicos) en la calle; para llamar la atención y que la unidad se detenga.

• Utilizado para llamar a otra persona a cierta distancia.

Chiflido

de celebración

• Utilizado para momentos de euforia como los que se experimentan en los estadios, finales de conciertos o cuando sucede algo positivo que al público le gusta. La manera de reflejarlo es chiflando rápido, fuerte y agudo.

Silbido

de piropo

• Utilizado como «halago» de algo. Específicamente es empleado para enaltecer la belleza física femenina o, en algunos casos, lo contrario.

Silbido

de tarareo

• Utilizado para tararear una canción que se tiene en mente. Por lo general ocurre en momentos de entretenimiento.

 

De seguidas, hacemos una enumeración de situaciones en las que se encuentran las tipologías clasificadas en la tabla precedente.

 

situación 1

Casa particular

Chiflido de aviso

A cierta hora del día un familiar arribó a su casa y al no tener llaves para entrar, chifló. Su chiflido fue el mismo que utiliza siempre para avisar que llegó, mediante este recurso nos comunica que necesita que le abramos la puerta de la residencia. Al escuchar ese sonido sabemos que se trata de una persona que nos quiere notificar que se llegada, pudiéndose observar el chiflido de aviso en el cuadro anterior. Al decodificar el chiflido automáticamente la respuesta es abrirle el portón. No se estableció comunicación verbal ni respuesta expresada en palabras, sino una comunicación no verbal, con el gesto de abrir la puerta para que el solicitante entrara. De esta manera se cumplió el proceso comunicativo, además de la presencia de otros elementos extralingüísticos.

 

situación 1.1

Microbús de San Jacinto

Chiflido de aviso

Estando en un microbús de la ruta San Jacinto, alrededor de las 4 pm, la unidad empezó a llenarse y colapsarse de personas. El ambiente era tenso dentro de la unidad cuando comenzó su recorrido, el clima caluroso, el tráfico congestionado, con ruido intenso en la calle. El chofer, cuando le solicitaban que se detuviera, lo hacía frecuentemente metros después. Los pasajeros le decían, por lo general: «Si queréis me lleváis pa’tu casa», sumándole a esto un chiflido estridente para que el conductor pudiera oír la demanda y detenerse justo donde se le pedía.

El recorrido que se tomó para la muestra anterior duró aproximadamente una hora y todos los que chiflaron eran hombres. Lo hacían después de gritar: «¡Por aquí!» o alguna otra frase para indicarle al chofer que se detuviera. Al no obtener respuesta por parte de este, chiflaban con insistencia –en algunos casos con desesperación–, añadiendo palabras soeces, hasta que al fin el chofer se detenía.

En ocasiones el conductor les devolvía las palabras vulgares o simplemente se detenía, sin respuesta verbal al chiflando, lo que demostraba que en la situación se consumaba un proceso comunicativo completo.

 

situación 2

Calles cercanas al antiguo cine Lido (Maracaibo)

Chiflido de llamada

Al caminar hacia el antiguo cine Lido (situado en la calle principal, lugar donde todas las personas se paran a esperar carrito, bus o cualquier transporte público que vaya al centro de Maracaibo, Haticos o Pomona), pasaron buses de Pomona a medio llenar. Varios hombres le chiflaron a este bus, además de usar los dedos de la otra mano para realizar la seña consistente en mover el dedo de arriba hacia abajo para detener el bus. De esta manera, no solamente utilizaron el chiflido sino otros elementos extralingüísticos –la kinésica o movimiento gestual– para emitir el mensaje completo. Este chiflido también puede utilizarse para llamar a otra persona situada lejos, efectuando también la seña con los dedos, con el objeto de enfatizar el llamado.

 

situación 3

Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez

Chiflido de celebración

Me encontraba en el acto de una academia de flamenco celebrado en el CAM-Lía Bermúdez. Luego de que las niñas más pequeñas de la academia bailaran una rumba de Rosario Flores, los asistentes, cuya gran mayoría estaba compuesta por los padres de las bailadoras, se encontraban muy emocionados, agitados y eufóricos por ver a sus pequeñas hijas bailando. Al terminar, se sucedieron los respectivos aplausos y, además, muchos hombres del público chiflaron como muestra de que les había agradado la presentación.

 

situación 4

Calles o avenidas de la ciudad

Silbido de piropo

Es típico ver a una mujer arreglada, atractiva visualmente para los hombres, siendo chiflada (chiflido). Algunas veces le chiflan para que ella voltee y verle la cara; también le chiflan simplemente para esperar una respuesta de parte de ella, en otras oportunidades los hombres le agregan al chiflido frases como «Mamacita» o «Estáis buena», que forman parte de la cultura marabina. Igualmente en ocasiones se agrega una mirada de arriba hacia abajo, para detallar bien las curvas. También se da el caso de que le chiflan a la mujer en forma negativa, para molestarla y llamarla fea.

 

situación 5

Calles cercanas a la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica)

Silbido de tarareo

Caminando por los alrededores de esta universidad nos topamos con un señor apoyado en una pared con una pierna doblada y silbando. Parecía que tarareaba una canción que no logramos identificar. Este personaje pasó varios segundos silbando, como entretenimiento u ocio. El individuo no dirigía el silbido a alguien ni tampoco esperaba respuesta; por lo tanto, se trataba de un silbido no comunicacional, ante la ausencia de receptor.

 

* * *

Por otra parte, se realizó una pregunta a cinco mujeres y cinco hombres de la Unica:

 

¿Te parece femenino que una mujer silbe o chifle?

 

Las mujeres respondieron

R= No es femenino chiflar / ¿Para qué silbar? / Quizás sí / Dependerá de la situación / Solo si lo amerita.

 

Los hombres respondieron solo de dos maneras

R= No es femenino silbar / No quisiera compromisos amorosos con una mujer que silbe o chifle.

 

* * *

Agregamos una entrevista informal que le realizamos a Benito González, antiguo chofer y en la actualidad fiscal de la línea de San Jacinto.

 

Llegamos al lugar donde se estacionan los buses de esta ruta (en la plaza al lado de la tienda por departamentos Traki, en el centro de Maracaibo). Debajo de las sombras de los árboles permanecía un señor con camisa verde identificada, sentado en una silla. En sus manos tenía unos papeles. Distrajo la mirada de sus hojas al ver que nos aproximábamos. Al llegar le saludamos: «Buenos días señor, ¿usted es chofer?», y nos contestó: «Sí, claro».

Le formulé algunas preguntas: cuántos años estuvo de chofer, su experiencia, sobre los usos del chiflido o el silbido dentro del bus, etc. Ésta es la conclusión (resumida) de la entrevista:

  • Se emplea para llamar a los usuarios; para que estos estén «pendientes».[1] Sic por alerta, atentos.
  • No se utilizan los silbidos dentro de la unidad, ya que la mayoría no los oyen. El chiflido es la manera de llamar la atención.

Por último, detallamos los datos y transcripción de la información recolectada en la experiencia de campo en el microbús de San Jacinto.

tabla no 2

Clasificación de silbidos y chiflidos

 

Lugar y fecha

Microbús,

 martes 24 de  mayo

Informante

Colector Felipe Paz

Sexo

Masculino

Edad

30 años aprox.

Contexto

Microbús vía norte, saliendo del centro. Poca cantidad

de personas en la unidad; música con bajo volumen.

Ubicación del investigador

Cerca de la puerta de salida,

justo al lado del colector.

 

ilustración no 1

Transcripción musical del chiflido dentro del microbús*

* Las frases que están con los (*) significan que fueron dichas por los usuarios del microbús y el colector era el que chiflaba, aunque en algunos casos los usuarios también lo hacían.

 

Conclusiones

El silbido o chiflido en microbuses de San Jacinto, en Maracaibo, es un sistema de comunicación que, a pesar de que la respuesta del receptor no sea análoga (chiflando o silbando), pone en evidencia un completo proceso interactivo, al que se le agregan elementos de la comunicación no verbal, como gestos o señas, que están sujetos al contexto donde dicho proceso comunicativo se produce.

Consideramos que podrían registrarse estándares o patrones de silbidos con los que las personas están ya familiarizados, a manera de catálogo. Queda entonces pendiente en nuestra investigación, registrar dichos patrones de silbidos.

El silbido o chiflido es un código cultural y un sistema de comunicación. Por tanto, es codificable y entendido por la sociedad. Ya que el contexto es parte fundamental para entender el silbido y el chiflido, se podrán generar diversas connotaciones y a la vez varios significados del mismo; en consecuencia, el silbido y el chiflido no solo tienen un significado, sino múltiples significados.

Asimismo, pudimos observar que los choferes de los microbuses, por lo general, no chiflan para llamar la atención, siempre lo hacían los colectores.

También existen diferencias en cuanto a la producción del silbido y chiflido, en la forma de colocar los labios y la boca, pero es la forma y fuerza de expirar o aspirar lo que genera el cambio. El chiflido tiene mayor proyección sonora, ya que requiere de mayor fuerza en la corriente de aire. Puede ser con los labios juntos, dejando una pequeña cavidad ovalada, o introduciendo uno o dos dedos a los lados de la boca. También puede ser respirando hacia afuera o hacia adentro. En cambio, el silbido se distingue porque su proyección no es tan amplia; se realiza con los labios formando una «O» y el sonido resultante es melodioso. También observamos que es frecuente encontrar mayor cantidad de personas chiflando que silbando.

De esta manera, en cuanto a la dimensión de género, se hizo difícil encontrar mujeres silbando o chiflando de forma espontánea. Son pocas las que utilizaron ese recurso para comunicarse.

De este modo, aún queda un amplio campo por investigar, distintas situaciones que observar y diferentes chiflidos por transcribir. Se trata de un mar de información dispersa y sin registrar.

Silbemos más en vez de hablar. Más silbidos y menos palabras…

 

 

Fuentes

Bibliográficas

Guiraud, P. (1979). La semiología. México: Siglo XXI Editores, S.A.

Hernandez, R., C. Fernández y M. Baptista (1991 [2001]). Metodología de la investigación. México: McGraw Hill.

Husserl, E. (1949). Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica. México: Fondo de Cultura Económica.

Niño Rojas, V. (1985). Semiótica y lingüística. Los procesos de la comunicación y del lenguaje. Bogotá: Editorial Ecoe.

———————– (2007). Fundamentos de Semiótica y lingüística. Bogotá: Editorial Ecoe.

Meyer, J. (2004), Bioacoustics of human whistled languages: an alternative approach to the cognitive processes of language, An. Acad. Bras. Ciênc, vol.76, nº 2, p.406-412.

Saussure, F. (2005 [1916]). Curso de lingüística general. Buenos Aires: Losada.

Digitales

Bahamondes, L. Método semiótico, disponible en goo.gl/7drJrh (consultado el 20 de noviembre de 2015).

Eco, U. (1975). Tratado de semiótica general. Editorial Lumen. Disponible en  goo.gl/8lknvM (consultado el 12 de noviembre de 2015).

González, L. (2013). Seminario de investigación. Documento pdf en línea (consultado el 11 de noviembre de 2015).

Gutiérrez Pantoja, G. (1986), en Metodología de las Ciencias Sociales II. México: Harla. Disponible en: goo.gl/4ZHmHv (Consultado el 2 de noviembre de 32015)

Hasler, J. (2005). El lenguaje silbado y otros estudios de idiomas. Cali: Universidad del Valle, disponible en goo.gl/keq71E (Consultado el 11 de noviembre de 2015)

Sistema de comunicación, disponible en goo.gl/kyhDGM (consultado el 1 de noviembre de 2015).

Zuñiga, G. Semiótica. Los métodos semióticos y la semiótica aplicada, disponible en goo.gl/pB7kyu (consultado el 25 de noviembre de 2015).

Notas al pie   [ + ]

1.  Sic por alerta, atentos.

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