ISSN: 2542-3134 | Depósito legal: DC2017000086
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Concierto Centenarios: Carreño, Estévez y Lauro

  • Oriana de Jesús Moreno Vera
  • Venezuela
  • Universidad Nacional Experimental de las Artes
  • orijmoreno@gmail.com

Pianista egresada de la Escuela de Música José Reyna y Licenciada en Música, Mención Ejecución Instrumental egresada de la Universidad Nacional Experimental de las Artes. Fue alumna de la Cátedra Libre de Piano Venezolano y Latinoamericano dictada por la profesora Guiomar Narváez. Durante su carrera ha sido merecedora de diversos reconocimientos: Tercer Premio en el VIII Concurso de Piano Ángel Sauce, Segundo Lugar en el III Encuentro Internacional de Piano Proyecto Unión América, reconocimientos de la Fundación Vicente Emilio Sojo, Segundo Premio de Ejecución Pianística en el VII Concurso El Piano Venezolano, entre otros.

El pasado jueves 3 de agosto de 2017, en la sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, la Orquesta Filarmónica Nacional (OFN), dirigida por el maestro Luis Miguel González, nos deleitó con un concierto donde la pianista venezolana Clara Rodríguez destacó en su papel de solista interpretando dos conciertos para piano de características y autores muy diferentes pero ambos de gran valor para la música.

En homenaje a Teresa Carreño se dio inicio con el Concierto para piano no 1 en mi menor de Frederic Chopin, obra de gran complejidad técnica e interpretativa, en la cual se combina el virtuosismo romántico con el lirismo y el sentimentalismo, cualidad predominante en el repertorio de este compositor. Mi primera impresión fue la facilidad de la pianista para realizar ese Cantabile chopiniano, haciendo que el piano trascienda su naturaleza intrínseca de instrumento de percusión; bajo sus dedos cada frase musical sonaba como un canto. Esta es una característica esencial de la música romántica que Clara manejó de manera magistral por medio del legato y el fraseo musical, logrando que cada nota se asemejara a una sílaba y cada frase a un pensamiento, alcanzando una declamación que reflejaba el carácter noble, íntimo y sencillo de Chopin.

Una sonoridad dulce y llena, alejada de cualquier tipo de estridencia y con una diversidad de matices se pudieron evidenciar en su interpretación, dejándonos escuchar las diversas líneas melódicas y planos sonoros existentes, así como los cambios de intensidad, carácter y puntos climáticos que evidenciaban la sensibilidad tanto del compositor como de la pianista.

En cuanto a las secciones virtuosas se pudo apreciar la solvencia técnica de la intérprete en combinación con un pulso estable que le daba más prioridad al entendimiento de la música que a la aceleración. Este Concierto requiere de mucha resistencia por parte del pianista, debido a que la orquesta juega un papel secundario en el cual su función es servir de base armónica para el instrumento principal que es el piano, que nunca cede su protagonismo; haciendo destacar esta cualidad, Clara Rodríguez nos demuestra sus habilidades como solista, desde el principio hasta el final de la obra, transportándonos al mundo nostálgico y poético de Chopin donde solo puede aflorar el sentir más puro.

Como intermezzo, la OFN interpretó, con arreglo orquestal de Sergio Elguín, el vals Natalia, composición original del maestro de la guitarra Antonio Lauro, en el marco de la celebración del centenario de su nacimiento.

Finalmente, la solista de la tarde nos sorprende con el Concierto para piano no 2 del compositor venezolano Federico Ruiz, obra cargada de ritmos latinoamericanos y con carácter bailable y animado. En esta composición podemos apreciar la afinidad de Clara con la música de nuestro continente, pues su interpretación fue realizada con una naturalidad, soltura y disfrute propio de nuestra cultura.

Ritmos similares a la salsa y el danzón en combinación con melodías realizadas por el piano que poseían un carácter improvisatorio –muy característico en la música popular– conformaron este concierto que cautivó a los oyentes.

También se pudo apreciar la interacción entre la solista y la orquesta, ya que ambos se van intercambiando los papeles de solista y acompañante; en ocasiones, el papel protagónico era ejercido por la masa orquestal o por instrumentos como el oboe y el clarinete, mientras el piano realizaba el acompañamiento, elaborado con patrones rítmicos que incitaban al baile y al disfrute.

Con estos ánimos culminó el concierto, el cual dejó satisfecho al público espectador y demostró que la pianista Clara Rodríguez es una las principales exponentes del piano en Venezuela, no solo por su preparación y trayectoria como músico, sino también por sus esfuerzos en difundir la música de nuestro país. Gracias a su trabajo muchas de las obras de compositores venezolanos han sido escuchadas y se están interpretando fuera de nuestras fronteras, esperemos que su ejemplo sea un incentivo para realzar y dar a conocer todo lo bueno y positivo que se está gestando en nuestro país.


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