ISSN: 2542-3134 | Depósito legal: DC2017000086
Descargar PDF

Programas de Educación Musical con énfasis psicosocial

Henríquez Bilbao, Psicóloga por la Universidad Central de Venezuela. Con la maestra Teresa Cos se certifica como Pianista-Docente en el Conservatorio Juan José Landaeta, donde también cursa estudios teóricos musicales. En 2006 reúne sus dos profesiones al crear el Programa Semillas de Armonía, galardonado en 2012 con el Honor al Mérito por la Federación de Psicólogos de Venezuela. Actualmente se desempeña como investigadora, docente universitaria y líder gremial en su especialidad psicológica.
Silva Sánchez, Psicóloga por la Universidad Central de Venezuela (UCV). Actualmente es docente instructor de la Facultad de Odontología y Maestranda en Práctica Social y Salud (UCV). Egresada de la Escuela de Teatro Musical Lily Álvarez Sierra, cuenta con estudios avanzados en la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas.

Resumen

El presente trabajo tiene como objetivo la descripción y análisis de tres programas de educación musical cuyas metas superan la instrucción artística en sí misma, para lograr trascender al plano de la formación ciudadana y el desarrollo psicosocial de sus estudiantes, docentes y colectivos involucrados. Se trata de los programas educativos de base del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela (Fundamusical); el programa Construir Cantando de la Schola Juvenil, parte de la Fundación Schola Cantorum de Venezuela, y el programa Semillas de Armonía para la optimización de la calidad de vida de niños, niñas y adolescentes. La modalidad metodológica está enmarcada en un estudio teórico-descriptivo del contenido a tratar y las conclusiones giran en torno a las coincidencias encontradas entre los programas descritos y la pertinencia de los mismos para la construcción de una sociedad en óptimo desarrollo, desde las experiencias venezolanas, generalizables a otras latitudes.

Palabras clave

educación musical, desarrollo psicosocial, efectos de la música sobre procesos psicosociales.

Music Educational Programs wiht psychological and social emphasis

Abstract

The purpose of this work is to describe and analyze three musical educational programs whose goals surpass artistic instruction in itself, transcending it by the premise of increasing psychosocial development of its students, teachers and institutions involved. These programs are the Venezuela’s National System of Children and Youth Orchestras and Choirs (Fundamusical); the Youth Schola, part of the Schola Cantorum Foundation from Venezuela; and Seeds of Harmony Program, created for optimizing children and youth’s life quality. Methodological modality employed was an theoretical-descriptive study of the contents of the three programs. Conclusions show the coincidences between the programs and their relevance for venezuelan and foreign psychosocial development.

Keywords

musical education, psychosocial development.

Introducción[1]Dedicado a la Fundación Schola Cantorum de Venezuela y al Movimiento Coral Cantemos, a su creador, el maestro Alberto Grau y a la maestra María Guinand, pilar de su desarrollo; a «El Sistema» (Fundamusical) y su genio fundador, el maestro José Antonio Abreu; al equipo creciente en número y calidad que conforma el Programa Semillas de Armonía; a las instituciones que han promovido en Venezuela el desarrollo de la educación y la investigación musicales y a sus impulsores. A Beatriz Bilbao y Pedro Silva por conducirnos hacia esos caminos.

 

El arte logra por un camino peculiar una reconciliación del principio del placer

y el principio de realidad. El artista (…) da libre curso en la vida de la fantasía

a sus deseos (…) Pero él encuentra el camino de regreso desde ese mundo

de fantasía a la realidad. Lo hace merced a particulares dotes, plasmando

sus fantasías en un nuevo tipo de realidades efectivas que los hombres

reconocen como unas copias valiosas de la realidad objetiva misma.

Sigmund Freud (1911: 217).

 

Existen actividades desarrolladas por los seres humanos que, debido al significado que llevan consigo, logran un cambio en las perspectivas de vida. Estos cambios pueden implicar que un grupo de personas se unan, tengan una mejor convivencia y aceptación de sí mismos y de los otros, aspectos que, entre otros factores, optimizan las habilidades sociales a favor de esa misma convivencia. Intrínsecamente, coexisten una serie de procesos psicológicos que se presentan como base y producto de lo anterior. Dentro del conjunto de actividades que por excelencia facilitan el desarrollo integral del ser humano, en todas sus dimensiones, destaca el arte, siendo la música y su transmisión una de las disciplinas artísticas que, formal e informalmente, se ha empleado en la promoción de aspectos positivos de la personalidad, así como en la sociabilidad, los procesos cognoscitivos, morales y afectivos, tanto individuales como colectivos.

En Venezuela, múltiples han sido las experiencias formales y no formales destinadas a ofrecer y garantizar la transmisión y práctica musicales. En este sentido, el objetivo del presente escrito es describir y analizar varias de ellas en aras de visibilizar su relevancia en la promoción de valores, el ejercicio de actitudes pro sociales, el desarrollo humano y social, convirtiéndose en un elemento potenciador de habilidades resilientes y de calidad de vida, así como en agentes de protección y contención de riesgos y conflictos en quienes directamente participan en ellas. Este es el caso de los programas de base del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela (Fundamusical); del Programa Construir Cantando de la Schola Juvenil, perteneciente a la Fundación Schola Cantorum de Venezuela, y del Programa Semillas de Armonía, que serán el punto de partida para emprender la reflexión sobre su impacto psicosocial. Estas tres experiencias son muestras de la creciente evolución de la formación musical con impacto sobre el desarrollo psicosocial, como una propuesta de prevención sociocomunitaria que se extiende desde Venezuela hacia el resto del mundo.

 

Desarrollo humano, procesos psicológicos y música

 

La música es un tejido sonoro de cinco dimensiones. Se extiende a través
del tiempo en longitud, ocupa una amplitud expresada en armonías y tramado contrapuntístico, posee una altura revelada en registros y dinámicas, una profundidad que nos comunica su impronta al instante de nacer (época, estilo, historia, intención del creador, etc.), y una existencia en el momento presente que incluye todo
lo anterior transformado en vivencia actual, en emoción que reúne toda cultura previa en fenómeno del constante fluir de la realidad, de nuestra vigencia de instante
en instante. Pero tiene, además, una singularidad propia del nivel de abstracción imputable a una lengua que se comunica con voces que cantan e instrumentos
que suenan, y es que su mensaje sonoro, siendo el mismo, resulta diferente
para cada ser que lo recibe.

Alberto Grau (2005: 35).

 

La investigación sobre los procesos psicológicos básicos, como son la cognición y la emoción y sus derivados, se ha convertido en una de las áreas más estudiadas por la psicología científica contemporánea, debido a la explicación que puede ofrecer acerca de la comprensión de la conducta humana de una manera sustantiva. Esta área ha sido tratada ampliamente tanto por el enfoque cognitivo como por el constructivista y, más recientemente, por las propuestas ecológicas y los investigadores sobre la resiliencia en Venezuela (Montero 2004, Garassini y Zavarce y 2010, entre otros), al dimensionar al ser humano como sujeto que conoce, comprende y piensa su relación con el mundo, que además responde con base en procesos previos de selección, análisis, organización, almacenamiento y recuperación de información, siendo que su conducta es resultado de una actividad basada en establecer relaciones medio-fin, operando con una intencionalidad clara y un objetivo preciso, pero también capaz de construir conocimiento en la interacción con el entorno y sus mediadores (Ordóñez 2003), y protagonizar experiencias complejas conductual, emocional y cognoscitivamente.

Así, se entiende como procesos psicológicos a aquellos que conforman la base del comportamiento, facilitando en la persona la autoconciencia y la conciencia sobre su contexto inmediato, permitiendo de esta forma el ajuste conductual requerido según las demandas ambientales en un momento específico (Palmero, Fernández-Abascal, Martínez y Chóliz 2002). Santiago, Tornay y Gómez (1999) agregan que los procesos psicológicos son cualidades que dan acceso al conocimiento y permiten la reconstrucción del entorno, dándole sentido al contexto físico y social.

Entre los procesos psicológicos existentes, la emoción, por el rol que desempeña en la vida del individuo para distintos fines, es el elemento de relevancia sustancial a partir del cual girará el presente análisis, dada su utilidad social. Turabián y Pérez (2007) plantean que las emociones intensas, especialmente en momentos clave de la primera infancia, pueden propiciar cambios de comportamiento e, incluso, modificaciones cerebrales que persisten aun después de desaparecer la emoción y que condicionan futuras respuestas emocionales. Estos autores plantean que la información que resulta significativa implica un aprendizaje para el individuo, adquiriendo un valor específico de acuerdo con el contexto; explican, además, que la vivencia emocional antecede al juicio, de modo que se deduce o valora una opinión respecto a un hecho tan solo a partir de un breve análisis, en correspondencia con un proceso psicosocial universal.

Por la percepción particular que pueden asumir del entorno, así como por la influencia que este tiene en ellas, las emociones poseen funciones específicas para la relación sujeto-contexto. Palmero, Fernández-Abascal, Martínez y Chóliz (2002) plantean que la emoción tiene otras funciones, además de la principal que es servir para que el individuo se adapte a una situación particular. Dichas funciones permiten que, por ejemplo, los integrantes de un grupo de personas dedicadas a una actividad específica puedan percibirla de un modo determinado, adaptarse a ella, y vivirla –definirla e incorporarla– de una manera particular. Estas funciones son las siguientes:

  • Funciones intrapersonales: 1) coordinar los sistemas de respuesta subjetivos, fisiológicos y conductuales; 2) cambiar las jerarquías conductuales y motivar la activación de conductas que pueden estar inhibidas; 3) proveer un soporte fisiológico para conductas como la retirada y la lucha; 4) favorecer el procesamiento de la información, facilitando posibilidades de acción para adaptarse a las demandas ambientales.
  • Funciones extrapersonales: 1) comunicar y controlar los gestos, la voz y las posturas, que cumplen funciones de expresión de nuestro estado personal a los demás; permitir no solo comunicar externamente, sino que ante acontecimientos significativos, las emociones obran como un estímulo interno que alerta al organismo en torno a la necesidad de recabar información complementaria; 2) establecer y estructurar la posición de un sujeto en relación con los demás y sus ideas; es decir, las emociones son un índice de señalamiento (valoración) de la información, pues la sensibilidad emocional supone un proceso general de valoración, por lo tanto, las emociones pueden ser entendidas como procesos que apuntan a la relevancia de ciertos estímulos, por lo que dichas señales pueden ser decisivas para el bienestar del sujeto con relación con sus sistemas cognitivos y de acción.

Considerando el papel de la emoción como proceso psicológico en la forma cómo el individuo percibe al mundo, en una investigación realizada por D’Anello (2006) en la Universidad de Los Andes, se estudiaron los efectos de las normas y las emociones en los juicios sobre satisfacción con la vida en una muestra de jóvenes venezolanos. Este autor plantea que en Venezuela se manifiesta una cultura colectivista que se caracteriza por dirigir la atención a monitorear los pensamientos, sentimientos y expectativas de los otros como punto de referencia; los roles sociales, las imágenes públicas y las relaciones interpersonales conforman las herramientas culturales más importantes sobre las cuales la identidad de la persona es estructurada. Como colectivo puede funcionar la familia, el grupo de trabajo, un partido político o cualquier entidad que es centralmente importante para la definición del sí mismo de cada sujeto. Los resultados de esta investigación indicaron que las emociones y la disposición a acatar las normas son fuertes predictores de la satisfacción con la vida. Del mismo modo, la afectividad compartida, la pertenencia a grupos y la necesidad de contacto y calor humano juegan un rol fundamental en la sociocultura venezolana.

La relevancia de los procesos psicológicos para comprender aquellos elementos con los cuales el ser humano percibe el mundo y se acerca a su realidad, construyendo esa subjetividad que da pie a una visión propia en conjunto con aquello que la sociedad le plantea diariamente, se evidencia a través de las experiencias grupales musicales, es decir, en los procesos que ocurren en sus participantes en el ámbito psicológico y por los cuales se elabora una experiencia particular a raíz de la participación en actividades de educación musical. A su vez, son elementos que han promovido en muchas ocasiones la permanencia de sus miembros en los grupos constituidos, a pesar de las difíciles realidades vividas por muchos de ellos. En su práctica musical, los participantes manifiestan hacer uso de diversos recursos cognoscitivos, además de obtener un beneficio social, reportado por ellos mismos, lo cual permite conformar una red sociocultural de desarrollo, protección y contención (Silva 2011).

Por otra parte, el arte, a través de sus relaciones con la creación y la interpretación como formas de expresión –más allá de asociarse a la sublimación–, tiene importantes implicaciones, en los ámbitos personal, social, familiar y cultural, que inciden directa e indirectamente en todas las áreas del desarrollo humano. Los beneficios reportados, tanto por los participantes de proyectos musicales con fines de prevención social como por los investigadores en quienes han generado interés (Zychovska 1977, Sheperd 1983, Casas 2001, Wald 2005, Albornoz 2009, entre otros), pueden reflejarse en procesos importantes del desarrollo humano. Entre los procesos psicosociales sobre los cuales el arte ha alcanzado un impacto significativo se encuentran: a) la cognición, la cual resulta clave para el aprendizaje y el mejor aprovechamiento de los recursos intelectuales del individuo; b) las series conductuales, pues se manifiestan cambios en percepciones y formas de relacionarse con el entorno y c) las emociones, las cuales facilitan el desarrollo de sentimientos positivos en cuanto a la propia vivencia de hacer arte y en relación con el otro como par.

En los reportes verbales de participantes de grupos de formación musical (Silva 2011, Henríquez 2011) pueden identificarse, sobre todo en niños, niñas y adolescentes, el señalamiento de la experiencia como un elemento de contención ante factores de riesgo psicosocial como la exclusión social, la dificultad de acceso a la educación formal y a los bienes culturales, un medio social violento, entre otros elementos desfavorables para la convivencia. Ello permite diferenciar la concepción de la música como expresión estética de la definición y práctica de la música como una actividad que, enmarcada dentro de un proyecto social, facilita la vivencia de ella como una dimensión del desarrollo humano, a veces percibida como un hito en el recorrido vital, tal como señalara un participante de estos programas en Venezuela: «Mi vida antes y después de la música».

 

Educación y música para el desarrollo social

 

Nunca abandones un sueño, sin darle la oportunidad

de que se convierta en realidad. ¡Tocar y luchar!

José Antonio Abreu (2012).

 

La educación de un individuo comienza, desde sus primeros años de vida, en el entorno donde se desenvuelve. Tal como lo plantea Ros (2002), la relación de una persona con su realidad exterior no es solo biológica, sino que por medio de estrategias y oportunidades adecuadas puede extender su capacidad de acción sobre esa realidad. Entre esas estrategias, el lenguaje tiene un lugar determinante, pues permite actuar sobre la realidad, poner en contacto significaciones e ideas individuales y colectivas mediante la relación individuo-entorno-cultura en un proceso dialéctico de construcción de conocimientos y aprendizajes. Las posibilidades de aprendizaje pueden verse potenciadas como consecuencia de la relación social, de modo que el problema del conocimiento sea contemplado atendiendo a su génesis psicosocial, es decir, desde las relaciones sociales que se refieren sobre todo a aquellas que se establecen con las personas, con la sociocultura, capaces de proporcionar al niño los estímulos y enseñanzas adecuadas para el desarrollo de su pensamiento y, en general, de sus funciones psíquicas superiores.

Uno de los autores más importantes en el estudio de la interacción del individuo con su entorno para llevar a cabo el proceso educativo ha sido Lev Vygotsky, quien realizó aportes fundamentales al tema del desarrollo sociocognoscitivo de la primera infancia, la aparición del lenguaje y la comunicación, así como sobre la construcción del lenguaje escrito. Vygotsky (1978) explica que la transmisión racional e intencional de la experiencia y el pensamiento requiere un sistema mediador que parte justamente del lenguaje.

El enfoque de este autor propone tres ideas básicas de gran relevancia para la educación:

  • Desarrollo psicológico de manera prospectiva. En el proceso educativo se evalúan capacidades o funciones que el niño domina completamente y que ejerce de manera independiente, siendo fundamental comprender, en el curso del desarrollo, el surgimiento de nueva información.
  • Los procesos de aprendizaje ponen en marcha los procesos de desarrollo. La trayectoria del desarrollo se produce de afuera hacia adentro, por medio de la internalización de los procesos interpsicológicos; si se considera que el aprendizaje impulsa el desarrollo, la escuela, como institución, sería uno de los agentes por excelencia de la promoción del desarrollo psicológico del niño o niña.
  • Intervención de otros miembros del grupo social como mediadores entre cultura e individuo. La intervención deliberada de otros miembros de la cultura en el aprendizaje de los niños/as es esencial para el proceso de desarrollo humano.

 

De este modo, puede darse una educación «social» partiendo de una iniciativa donde el objetivo principal es enseñar determinadas habilidades, obteniéndose posteriormente el beneficio colectivo que puede redundar en una mejor convivencia, la adquisición de valores y la canalización de esfuerzos hacia actividades que resulten no solo productivas, sino socialmente aceptadas y compartidas.

Actualmente, la mayoría de los programas de educación musical en Venezuela han sido re-diseñados o elaborados en función de un marco referencial cognoscitivo-constructivista, según se ha podido conocer a partir de la revisión y análisis de los distintos programas de educación musical formal, desde los concebidos durante los años 90 por el Consejo Nacional de la Cultura y el Ministerio de Educación, hasta los actuales, creados por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y el Ministerio del Poder Popular para la Educación. En este sentido, han resultado muy efectivos para facilitar procesos de inclusión social, sentido de pertenencia, respeto por la diversidad entre niños y niñas procedentes de distintos contextos y capacidad de trabajo en equipo. Uno de los proyectos de educación musical que más ha trascendido y sobre el que se han realizado múltiples investigaciones por sus beneficios sociales es el denominado Sistema Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela, hoy día Fundamusical. El «Sistema», como ha sido nombrado popularmente, cuenta con más de cuatrocientos núcleos (o sedes) organizados a escala nacional que funcionan de manera independiente aunque con un objetivo común: la excelencia y el liderazgo musical en cada región, con metas de inclusión social y para el desarrollo personal-comunitario. Igualmente, desde el año 2013, treinta y cinco países que han acogido adaptaciones del Sistema a sus procesos de enseñanza y a la consolidación de orquestas y coros, estimándose que más de 800.000 personas forman parte de Fundamusical en el país y otras cientos más fuera de Venezuela.

En este sentido, un estudio realizado por Sánchez (2007) tuvo como objetivo determinar las claves que dan cuenta del éxito que se aprecia en relación con el Sistema, al punto de funcionar como modelo de educación musical en América Latina y en el mundo. Como principal factor del éxito del programa, el autor menciona las características de su líder y creador, José Antonio Abreu, al cual califica como el epicentro de la fuerza que hace de este un programa eficiente, debido a su pasión por este proyecto, a su compromiso personal y su constancia para sacar adelante a estos grupos de jóvenes, elaborando así un liderazgo incluso paternal y protector hacia el interior del Sistema.

La segunda clave de éxito radicaría en el aprovechamiento que hace este programa del talento musical idiosincrático venezolano. El elemento más importante del talento venezolano es la noción de que no hay límites para alcanzar las metas –rasgo resiliente–, explica Sánchez.

Seguidamente indica como otra clave del éxito, el fundamento filosófico del programa. Como intención educacional de Fundamusical se señala el marcado acento en la formación integral del individuo y en el carácter colectivo del aprendizaje, el cual pretende ser al mismo tiempo transformador de las condiciones familiares y de la calidad de vida tanto del participante como de su entorno social. Su fundador, el maestro Abreu, propone que la misión del arte es formar una personalidad humanista e integral e insertar al niño, niña o joven, en una vida social constructiva, fecunda y ascendente. La orquesta o coro son definidos como una comunidad donde el individuo es inseparable del colectivo y el esfuerzo de todos es fundamental para el logro de la meta, con lo cual se pretende suplantar el individualismo por una actitud de tolerancia, respeto y reconocimiento del otro.

La cuarta clave del éxito de este proyecto será definida a partir de su fundamento psicológico. En el Sistema prevalece un modelo de enseñanza-aprendizaje en cascada, según el cual los estudiantes avanzados enseñan a los de menor experiencia. Asimismo, la atención individualizada y el trabajo grupal, tanto de la enseñanza del instrumento, la práctica coral y orquestal, como el modo de adquisición del lenguaje musical, hacen pensar en la existencia de aprendizajes constructivos significativos. Consiguientemente, el estudio de Sánchez describe como claves del éxito de Fundamusical que su modelo educativo presenta características que aseguran una alta motivación, pues todos los niños, niñas y jóvenes, conocen las obras que estudian, saben de las dificultades que deben superar para lograr un buen resultado sonoro, están al tanto sobre de quién pueden obtener apoyo y están alertas en cuanto a las fechas en la cuales enfrentarán al público, lo cual servirá de encuentro retroalimentador sobre el trabajo que hacen en la orquesta o coro, así como les proporciona satisfacción por el orgullo que sienten familiares, amigos y vecinos, cuando ven y escuchan a los integrantes de cada agrupación, más aún en un escenario artístico.

Este último aspecto constituye el fundamento sociológico de Fundamusical. El éxito de este programa en su aceptación pública entre docentes, artistas, políticos, público general, radica en el compromiso social que asume, altamente valorado por todos. Se trata de un proyecto musical y educacional que se hace obra social, por el hecho de construir ciudadanía a través de la música, ya que reinserta en la sociedad y devuelve la esperanza de vida y progreso a niños, niñas y jóvenes provenientes mayoritariamente de sectores populares con presencia de los factores de riesgo psicosocial antes mencionados.

Por último, pero no menos importante, otra clave del éxito detrás de el Sistema está en el currículo, pues se trata de un modelo diferente en la educación musical venezolana, el cual se adapta a las condiciones regionales donde se aplica. El objetivo del mismo se descompone en un propósito central y tres efectos:

 

  • Propósito. Formar humanista e integralmente la personalidad de los participantes.
  • Efecto 1. Insertar socialmente a niños, niñas y adolescentes expuestos significativamente a riesgos psicosociales.
  • Efecto 2. Consolidar la idiosincrasia cultural de cada región.
  • Efecto 3. Beneficiar al mayor número de niños, niñas, jóvenes y familias.

El currículo se define en/para la práctica orquestal/coral como el espacio donde se valora la experiencia viva de la música en el desarrollo de cualquier intérprete. Didácticamente, el estudiante pareciera ser colocado constantemente ante problemas que debe resolver y los dilucida al percibirlos como retos antes que amenazas, lo cual redunda en un talento artístico estimulado y desarrollado para su conjugación grupal, como parte de una institución con reconocimiento nacional, internacional, respaldo académico y acogida social.

De especial mención resulta un trabajo de investigación realizado por Villalba (2010) sobre dos proyectos que se llevan a cabo en Argentina llamados Orquestas Infanto-Juveniles y Orquesta Escuela, inspirados en la experiencia venezolana de Fundamusical, consisten en la creación de orquestas infantiles y juveniles que buscan incluir a niños, niñas y jóvenes de zonas socioeconómicamente deprivadas; se definen como proyectos educativos comunitarios orientados a ampliar el acceso a bienes culturales a sectores sociales que tradicionalmente están más alejados de tal posibilidad.

Uno de los aspectos más resaltantes de estos proyectos es el hecho de que se proponen acoger niños, niñas y adolescentes de todos los ámbitos socioculturales y procedencias, y de modo especial a quienes se encuentran o han estado expuestos a situaciones de riesgo social. De igual forma procuran optimizar los procesos de socialización a través del reforzamiento de pilares como la continuidad educativa, la contención socioeducativa y la inserción social (Villalba 2010). Ambos proyectos contemplan el reforzamiento de dos aspectos básicos: la promoción de los valores de solidaridad y equidad, y la promoción de la sociabilidad y el colectivismo, siendo co-construidos a través de la conformación de las orquestas. Cuando sus integrantes comparten con otros se integran bajo un mismo objetivo y procuran el logro común, bajo la práctica grupal disciplinada, la atención necesaria hacia el grupo y el sincronismo en la actuación colectiva. En cuanto a lo musical, se tiene como meta desarrollar la capacidad para trabajar con símbolos y valores abstractos como el sonido y la grafía, entre otros. Se considera que esta actividad produce modificaciones importantes en la conducta de sus integrantes, así como también mejoras en su rendimiento académico y sus habilidades socioemocionales.

Otra experiencia importante que vincula a Venezuela y Argentina es la de la Fundación de la Merced para la Prevención de la Violencia y la Integración Social (Fundamer), en cooperación bilateral con el programa Semillas de Armonía. En el año 2011, ambas instituciones realizaron conjuntamente actividades artísticas (musicales en su mayoría) dirigidas a mejorar la calidad de vida de la población reclusa de ambos países y sus familiares (Acta-Convenio 2011). Los resultados resuenan en las expresiones de quienes, a partir de hacer música en colectivos, han logrado enunciar con palabras la experiencia de establecer contacto emocional consigo mismos y con los otros a través de sus vivencias más significativas, colocando de este modo, bajo el acompañamiento de un equipo profesional y de voluntariado, un freno a la violencia, la cual ha sido sustituida por valores como la solidaridad, el respeto y la esperanza, y abriendo espacios para la expresión de emociones antes de ser llevadas al acto, tal como señaló uno de los reclusos participantes de este intercambio cuando intentaba describir lo aprendido a través de las actividades de Fundamer: «No tengo palabras». Esto ha permitido dar paso a la revinculación y al restablecimiento de los lazos sociofamiliares que –con la privación de libertad de uno de sus miembros y los procesos previos y posteriores a esta– se encontraban debilitados, fracturados y, en algunos casos, incluso disueltos (Henríquez 2011).

Fundamer es una organización no gubernamental constituida en el año 2004, por su presidente fundador Juan Pablo Diez Ledesma (psicólogo), en pro de la defensa de los derechos humanos y la promoción de los valores y la dignidad humana. Su campo de acción ha sido la población de privados/as de libertad de la Provincia de Buenos Aires, en cuyos recintos penitenciarios trabaja en procura de la creación de espacios donde prevalezca la paz, a través de actividades culturales, religiosas, educativas, de salud, recreativas, entre las cuales la música ocupa un lugar privilegiado y estratégico para el logro de los objetivos y metas institucionales tanto de la propia fundación como del sistema penitenciario. Lleva a cabo su labor a partir de un equipo multidisciplinario que conforma su órgano de gobierno, así como de la mano del voluntariado que se ha sumado a la obra de Fundamer, la cual ha tenido un impacto directo e indirecto sobre personas e instituciones de la Provincia de Buenos Aires (Fundamer 2010).

Por su parte, el Programa Semillas de Armonía fue creado en el año 2006, gestado por Geraldine Henríquez (psicóloga/música), en la ciudad de Maturín, estado Monagas. La coordinación de este programa ha sido compartida con el profesor Edgardo Rondón (educador) y cuenta con un equipo multidisciplinario (voluntariado y artistas, educadores, médicos, psicólogos, psicopedagogos, trabajadores sociales, abogados) para desarrollar su objetivo principal: la optimización de la calidad de vida de niños, niñas, adolescentes y familias, a través de actividades sistematizadas que combinan la formación en salud integral, el apoyo psicoeducativo, la transmisión de valores pro sociales y el arte. Desde su creación el programa ha llegado a más de 2.000 niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo biopsicosocial y contempla la atención de áreas como la hospitalización, abandono, institucionalización preventiva, maltrato, enfermedades crónicas/degenerativas, condiciones especiales de salud mental, discapacidad física, cognoscitiva y perceptual-sensorial, incorporadas e integradas en la población general infanto-juvenil, en aras de favorecer, además, la inclusión social. Su implementación se ha llevado a cabo en Venezuela, Colombia y Argentina. La propuesta psicosocioeducativa abarca varios módulos integrados a su columna vertebral que, como dijimos, consiste en la formación de valores pro sociales. Estos módulos de aprendizaje son los siguientes:

  • Módulo de desarrollo socio-afectivo.
  • Módulo de apoyo psico-educativo.
  • Módulo de música (instrumental-vocal).
  • Módulo de artes plásticas.
  • Módulo de danza y expresión corporal.
  • Módulo de teatro, oratoria y literatura infantiles/juveniles.
  • Módulo de audiovisuales.
  • Módulo de ecología y medio ambiente sano.
  • Módulo de hábitos de salud integral.
  • Módulo de equilibrio psico-físico.
  • Módulo de fortalecimiento familiar-comunitario.

 

Los resultados de su activación desembocan en la optimización de la calidad de vida de sus participantes, la cual es extendida a sus grupos familiares o de referencia inmediato en las dimensiones:

 

  • Área relacional.
  • Área salud física y mental.
  • Área productiva.
  • Área emocional-espiritual.

 

Asimismo, entre los logros de la valoración del Programa Semillas de Armonía destacan la estimulación de habilidades sociales, de respuesta positiva ante exigencias del entorno, solución alternativa de problemas y la facilitación de un contexto donde se sostienen resultados en el tiempo, debido al proceso de integración y movilización colectiva que resulta de este (Henríquez 2011).

La siguiente experiencia a analizar es la de la Schola Juvenil, proyecto derivado de la Fundación Schola Cantorum de Venezuela, fundada por el maestro Alberto Grau en 1972. Los contenidos que comprende el programa Construir Cantando se encuentran dentro del conjunto de saberes relacionados con lo cultural, lo musical, lo tradicional, lo social, que conforman las distintas áreas de educación no formal y alternativa, cuya asimilación es relevante para los alumnos en el proceso de desarrollo y socialización. El proyecto destaca el papel de la actividad constructiva del alumno y la importancia de la influencia sociocultural docente. Uno de los objetivos más importantes para la Fundación Schola Cantorum es que los educandos puedan construir, desde la práctica musical-vocal, valores y significados que contribuyan a su formación ciudadana y de este modo atribuir sentido a lo que aprenden (Fundación Schola Cantorum de Venezuela 2004).

Este programa busca insertarse dentro del ámbito educativo y sus características básicas se han ajustado a las modalidades de contenido curricular en el marco del aprendizaje significativo, descritas por Díaz Barriga (2007), entre otros, como sigue:

  • Conceptual. Se relaciona con el conocimiento que se tiene de las cosas, datos, hechos, conceptos, principios y leyes que se expresan a través del lenguaje, para lo cual se trabaja con la voz, el cuerpo, instrumentos musicales, objetos y materiales diversos, elementos del sonido, elementos de la imagen, variedad de técnicas de arte, así como repertorio de juegos y canciones.

  • Procedimental. Se refiere al conocimiento acerca de cómo ejecutar acciones interiorizadas como las habilidades intelectuales y motrices, que abarcan destrezas que implican una secuencia de acciones a ejecutar de manera ordenada para seguir un fin, para lo cual el proyecto desarrolla la identificación de elementos visuales y auditivos, ejercicios para el desarrollo físico, social, mental y emocional, mediante el trabajo con la planificación en lugar de la improvisación, esta modalidad incluye canto y expresión corporal y verbal.

  • Actitudinal. Este contenido comprende valores, normas, creencias y actitudes dirigidos al equilibrio personal y a la convivencia social, se elabora con la valoración de la voz, el cuerpo humano, la naturaleza, el trabajo disciplinado, el esfuerzo, orden, pulcritud, honestidad, espontaneidad, responsabilidad, libertad, respeto a sí mismo y a los demás, así como el compromiso personal y social, entre otros valores.

La Schola Juvenil se inserta en la búsqueda del desarrollo social en función de la nueva visión de las potencialidades del canto coral y facilita los siguientes elementos:

 

  • La formación de diversas audiencias que generan mecanismos de acceso a la cultura.
  • La integración de la población infantil y juvenil en una dinámica cultural permanente que se compone de la educación musical junto con la instauración de valores, el diálogo social y el sano desarrollo del lenguaje.
  • La formación de maestros/as de aula y directores/as de coro, facilitando la sostenibilidad del proyecto en tiempo y espacio.

 

La población con la que trabaja el programa Construir Cantando comprende niños, niñas y adolescentes de Venezuela, maestros de educación inicial y básica, estudiantes universitarios de música y directores de coros como población de referencia; como población objetivo trabaja con niños, niñas y adolescentes pertenecientes a varios estados del país, entre los que se encuentran Amazonas, Apure, Delta Amacuro, Sucre, Trujillo y Distrito Capital. En la llamada «Gran Caracas» se encuentran sedes en los sectores de Petare, Caricuao, La Pastora, Los Teques y otras áreas semirurales o donde el acceso a servicios educativos es precario (Fundación Schola Cantorum de Venezuela, 2004).

Las acciones que se ejecutan en este programa están dirigidas a tres áreas fundamentales del desarrollo humano:

 

  • Social. Fortalece los valores ciudadanos, promociona mecanismos de interacción social para generar la transformación individual y, por medio de esta, la colectiva, para de este modo contribuir con la construcción de redes ciudadanas que robustezcan el tejido social.
  • Educativa. Apoya el sistema de educación en los niveles Primaria, Media y Diversificada para contribuir al desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes en los aspectos intelectual, emocional, espiritual, físico y relacional.
  • Artístico-cultural. Promueve la sensibilización a través de la música, la adquisición de conocimientos musicales y la búsqueda de la excelencia personal-social a través del trabajo musical.

 

Una investigación de Silva (2011) destaca que los participantes del programa Construir Cantando experimentan sentimientos y emociones positivos, descritos por ellos mismos como de alegría y felicidad; perciben que comunican sus estados de ánimo a través de la música; expresan que liberan tensiones con la práctica coral cotidiana; asimismo, señalan la vivencia de la construcción grupal de un proceso de valoración hacia la actividad musical en sí misma, la cual adquiere un lugar significativo en la vida de los participantes que la sienten como parte de sus experiencias vitales más profundas. El reporte verbal de los participantes entrevistados resalta la experiencia de sentirse líderes de sus propias vidas, de adquirir un aprendizaje social donde se toma mayor conciencia del otro, pues se le considera indispensable para alcanzar metas, facilitando el tránsito de la adolescencia a la adultez en conjunto, a modo de apoyo social, no solo de sus pares, sino de sus docentes, a quienes identifican como autoridades y ejemplos a la vez.

Igualmente plantea Silva (2011) que la experiencia en la agrupación coral de estos jóvenes les permite autoafirmarse como seres capaces de tomar sus decisiones, establecer sus propias metas y, de esta forma, adquirir una autonomía que les permite satisfacer importantes necesidades psicosociales, logrando visualizar la enseñanza musical como un proceso potenciador de ascenso social, productividad y estímulo académico-vocacional. Suerte de combinación entre esperanza y acción social, entre sueños y realidades, se trata de fortalezas que los participantes detectan como parte del disfrute de la actividad, a la vez que de la disciplina implicada en la misma. En cuanto al impacto social, los entrevistados señalan que en muchas ocasiones la familia reorganiza su dinámica en función de las actividades de la agrupación, con los propios compañeros con quienes se identifican y comparten gustos similares, además de la convivencia de tipo «familiar» que establecen los docentes que representan patrones determinados que los participantes adoptan de manera voluntaria y, también, por la comunidad que se encuentra fuera de la agrupación y observa el trabajo hecho por sus miembros, la cual, no solo acompaña su desarrollo personal y artístico, sino que los reconocen como jóvenes proactivos, sanos e integrados socialmente.

 

Consideraciones finales

 

Quando el Apóstol aconsejava a los christianos, que cabtasen: añadió diziendo: Cantad al Señor en vustros coraçones […] Deprended a cantar: y cognoscereys el deleyte de la música […] los que cantan al Señor recibirán nuevo deleyte spiritual. No todos los que cantan el officio divino sienten este gusto spiritual: sino aquellos que cantan en sus coraçones […] Los que en el officio divino cantan al Señor, no sienten el trabajo: porque es mayor la consolación interior, que Dios les da.

Fray Juan Bermudo (1555).
La educación y la formación juegan un papel fundamental y sus resultados acompañan al individuo durante toda su vida, impactando en elementos biopsicosociales sustantivos. De acuerdo con Duart (2003), lo referente a los valores y la ética se encuentra en la razón y objeto de la acción educativa. La percepción personal de valores como la justicia, la solidaridad, la responsabilidad, el respeto, entre otros, pasa por la vivencia interior, por la experiencia de los valores expresados en situaciones concretas, pero, además, los valores forman parte de la realidad humana, se promueven desde la sociedad modelando la conciencia y el comportamiento.

El acceso a diferentes experiencias formativas que resulten valoradas por sus participantes como positivas puede brindar al individuo un modo de vida en el que evite conductas de riesgo, igualmente puede otorgarle mayores capacidades de enfrentar problemáticas psicosociales. Mediante estas experiencias las personas se hacen partícipes activos, capaces de superar adversidades.

Durante la realización de este texto ha sido posible extraer como conclusión que existen entornos educativos musicales que pueden brindar tales experiencias favorecedoras para mejorar los procesos de adaptación, desempeño y bienestar en individuos o grupos humanos, a partir de la incorporación activa y el disfrute de las personas en tales programas educativos musicales. Los procesos favorecedores se pueden señalar de la manera que sigue:

  • Experiencias de buenos tratos que se caractericen por un vínculo interrelacional sano y seguro, además de fortalecer nutritivos lazos afectivos y culturales que permitan que una persona se sienta digna de ser atendida, valorada, reconocida, amada.
  • Participación en modalidades de conversación y diálogo orientadas a tomar conciencia y conocer la realidad familiar y social.
  • Vivencias de apoyo social que se traducen en la consideración de ser una persona central en la red social.
  • Participación en la construcción de alternativas ante la violencia o las adversidades, de modo que se ofrezcan ideas para paliar situaciones de exclusión y riesgo psicosocial.
  • Aprovechamiento de hechos educativos que potencian el respeto de los derechos de todas las personas.
  • Adhesión a movimientos sociales con otros individuos o grupos en actividades que les permitan acceder a un compromiso sociocultural y ciudadano, para lograr sociedades más justas, solidarias, de paz y armonía, a modo de práctica cotidiana.
  • Reorganización cognoscitiva y emocional individual compartida en el colectivo.
  • Construcción de microespacios pro sociales, generalizables a macroespacios.
  • Participación activa en el desarrollo individual y social.

La visión de la educación musical como aquella destinada a una élite prodigiosa y privilegiada con el don de la musicalidad se ha transformado en la historia, para dar paso a un paradigma donde el conocimiento de las artes resulta necesario para acceder a las distintas experiencias creativas existentes y, de este modo, saberse capaces y sentirse con derecho a disfrutarlas, masivamente, percibiéndolas como parte fundamental de la existencia humana, como producto de la creación artística y con funciones dirigidas al desarrollo. Tal como lo señalara Ros (2002), en la filosofía de la educación por el arte lo relevante es crear una plataforma en la cual se soporte un conglomerado social que practique y disfrute de las actividades artísticas, revalorizando los lenguajes artísticos como modalidades de interacción social y de expresión de ideas y emociones.

Los programas educativos musicales analizados han demostrado ser contentivos y protectores ante situaciones de riesgo personal-social, tanto como potenciadores y facilitadores de valores pro sociales y procesos intrapsíquicos e interpersonales optimizadores de la calidad de vida de sus participantes, precisamente por la modalidad y fines educativos que contemplan a través de la música. Han coincidido también en que sus participantes describen la experiencia como significativa para cambios favorables a largo plazo, con un alto impacto en quienes les rodean en sus contextos sociales cercanos. Recordando de nuevo a Ros (2002), vale considerar que el arte, en sus más variadas expresiones, representa una actividad eminentemente social que se hace presente en la cotidianidad del ser humano, pues tiene un carácter múltiple e integrador, cuya utilidad para el individuo que la practica o la vivencia consiste en lograr una comunión inter e intrapersonal, así como en producir armonía en la estructuración de su personalidad, brindar placer, reflejar la vida y la realidad positivamente, estructurar la moral y la ética, y desarrollar la creatividad, lo que pudiera conformar la base de todo nuevo descubrimiento científico que ayude a satisfacer y mejorar la convivencia.

 

Fuentes

Hemerográficas

Albornoz, Y. (2009). «Emoción, música y aprendizaje significativo», Educere, 44: 67-73.

Carrera, B. y C. Mazzarella (2001). «Vygotsky: Enfoque sociocultural», Educere, 5 (13): 41-44.

Casas, M. (2001). «¿Por qué los niños deben aprender música?», ColombMed, vol. 32, no 4: 197-204.

D’Anello, S. (2006). «Efecto de las normas y emociones en los juicios sobre satisfacción con la vida en una muestra venezolana», Revista Interamericana de Psicología, 40 (3): 371-376.

Villalba, M. (2010). «La política pública de las orquestas infanto-juveniles», Revista Iberoamericana de Ciencias Sociales y la Niñez, 1: 131-149.

Turabián J. L. y B. Pérez Franco (2007). «Grandes misterios: El modelo biopsicosocial y las actividades comunitarias», Atención Primaria, 39 (5): 261-264.

 

Bibliográficas

Bermudo, J. (1555). Declaración de instrumentos musicales. Osuna: Taller de Juan de León (edición facsímil de la Editorial Arte Tripharia, Madrid, 1982).

Bower, T. (1983). Psicología del desarrollo. Madrid: Siglo Veintiuno.

Coleman, C., y L. Hendry (1999). Psicología de la adolescencia. Madrid: Morata, S.L., 3ª edic.

Díaz Barriga, F. y G. Hernández (2007). Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. México: Mc Graw-Hill, 2ª edic.

Freud, S. (1985 [1911]). Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico, en Obras completas, vol. XII. Buenos Aires: Amorrortu.

Garassini, M. y P. Zavarce (2010). «Historia y marco conceptual de la psicología positiva», en M. Garassini y C. Camilli (comps.). Psicología positiva: Estudios en Venezuela. Caracas: Sociedad Venezolana de Psicología Positiva.

Grau, A. (2005). Dirección coral: La forja del director. Caracas: GGM Editores.

Langer, G. y D. Hargreaves (1998). Música y desarrollo psicológico. Barcelona: GRAO, 1ª edic.

Montero, M. (2004). Introducción a la psicología comunitaria. Buenos Aires: Paidós.

Ordóñez, O. (2003). «Procesos psicológicos básicos», en S. Ochoa y O. Ordóñez (comps.). Revisión del estado del arte del conocimiento en psicología. Bogotá: Publicaciones de la Pontificia Universidad Javeriana.

Palmero, F., E. Fernández-Abascal, F. Martínez y M. Chóliz (2002). Emociones sociales. Madrid: McGraw-Hill.

Piaget, J. (1985). De la lógica del niño a la lógica del adolescente. Barcelona: Paidós.

Read, H. (2011). Arte y alienación. Buenos Aires: Proyección S.R.L., 2ª edic.

Reeve, J. (2003). Motivación y emoción. México: McGraw-Hill.

Santiago, J., F. Tornay, y E. Gómez (1999). Procesos psicológicos básicos. México: McGraw Hill Iberoamericana.

Stopello, M. (1983). Un análisis de la conducta musical, su adquisición y desarrollo. Caracas: Fundarte.

Trilla, J., B. Gros, F. López y M. Martín (2003). La educación fuera de la escuela: Ámbitos no formales y educación social. Barcelona: Ariel.

Vygotsky, L. S. (1978). Pensamiento y lenguaje. Madrid: Paidós.

 

Tesis de Grado y otros

Abreu, J. A. (2012). El Sistema. Material publicitario. Caracas.

Acta-Convenio Fundamer-Semillas de Armonía (2011). Maturín, material mimeografiado no publicado.

Fundamer (2010). Información sobre la Fundación de la Merced para la prevención de la violencia y la integración social. Buenos Aires, material mimeografiado no publicado. Actualización por J. Diez Ledesma (2012).

Henríquez, G. (2011). Semillas de Armonía: Optimización de la salud integral y de la calidad de vida de niños y niñas a través del arte. Caracas, material mimeografiado no publicado.

Silva, A. (2011). Procesos psicológicos subyacentes a la experiencia formativa de adolescentes pertenecientes a la agrupación Schola Juvenil de Venezuela. Trabajo para optar al Grado de Licenciada en Psicología. Caracas, Universidad Central de Venezuela. Mimeografiado.

 

Digitales

Cardozo, G., y P. Dubini (2005). «Promoción de salud y resiliencia en adolescentes desde el ámbito escolar», Psicología, Cultura y Sociedad, disponible en http://www.palermo.edu (consultado el 6 de noviembre de 2011).

Carpio, C., V. Pacheco, C. Flores y C. Canales (2006). «Calidad de vida: Un análisis de su dimensión psicológica», Revista Sonorense de Psicología, 14 (1): 3-15, disponible en http://www.posgrado.iztacalaunam.mx

Colom, A. (2005). «Continuidad y complementariedad entre la educación formal y no formal», Revista de Educación, 338, Universidad de las Islas Baleares, pp. 9-22, disponible en http://www.revistaeducacion.mec.es

De la Garza, E. (2001). «Subjetividad, cultura y estructura», Revista de la Universidad Autónoma de Iztapalapa, 50, disponible en http://www.docencia.izt.uam.mx

Duart, J. (2003). «Educar en valores en entornos virtuales de aprendizaje: Realidades y mitos», Apertura, 2, Universidad de Guadalajara, México.

Edwards, M., R. Espinosa y V. Mena (2009). «El impacto del desarrollo de habilidades socio-afectivas y éticas en la escuela», revista electrónica Actualidades Investigativas en Educación, 9 (3): 1-21, disponible en http://www.redalyc.uaemex.mx

Fundación Schola Cantorum de Venezuela (2004). Disponible en http://www.fscholacc.com (consultado el 10 de diciembre de 2007).

Hargreaves, D. (1998). Música y desarrollo psicológico [versión electrónica]. Barcelona: GRAO.

Monereo, C. (1990). «Las estrategias de aprendizaje en la educación formal: Enseñar a pensar y sobre el pensar», Infancia y aprendizaje, 50: 3-25, disponible en http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo

Odena, O. (2009). Early Music Education as a Tool for Inclusion and Respect for Diversity [versión electrónica]. Universidad de Brighton, Reino Unido.

Palacios, L. (2007). «Sublimación, arte y educación en la obra de Freud», Revista Intercontinental de Psicología, 9: 13-24, disponible en http://www.redalyc.uaemex.mx

Pintos, J. (2004). «Inclusión-exclusión: Los imaginarios sociales de un proceso de construcción social», Ciencias Sociales y Humanidades, 16: 17-52, disponible en http://www.usc-es.academia.edu

Ros, N. (2002). «El lenguaje artístico, la educación y la creación», Revista Iberoamericana de Educación, disponible en rieoei.org/deloslectores/677Ros107.PDF

Sánchez, F. (2007). «El Sistema Nacional para las Orquestas Juveniles e Infantiles. La nueva educación musical de Venezuela», Revista da ABEM, (18): 63-69, disponible en http://www.abemeducacionmusical.org

Sheperd, J. (1983). «Conflict in Patterns of Socialization: The Role of the Classroom Music Teacher», Canadian Review of Sociology & Anthropology, 20, extraído de la base de datos EBSCO.

Wald, G. (2005). «Los usos del arte: El caso de dos orquestas juveniles de la Ciudad de Buenos Aires», VIII Jornadas Internacionales de Debate Interdisciplinario en Salud y Población [versión electrónica]. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires.

Zychowska, T. (1977). «Educative & Therapeutic Functions of Music for the Resocialization of Juveniles», en Public & Reeducation Institution in Poland, pp. 157-168, extraído de la base de datos EBSCO.

 

Notas al pie   [ + ]

1. Dedicado a la Fundación Schola Cantorum de Venezuela y al Movimiento Coral Cantemos, a su creador, el maestro Alberto Grau y a la maestra María Guinand, pilar de su desarrollo; a «El Sistema» (Fundamusical) y su genio fundador, el maestro José Antonio Abreu; al equipo creciente en número y calidad que conforma el Programa Semillas de Armonía; a las instituciones que han promovido en Venezuela el desarrollo de la educación y la investigación musicales y a sus impulsores. A Beatriz Bilbao y Pedro Silva por conducirnos hacia esos caminos.

Descargar PDF