ISSN: 2542-3134 | Depósito legal: DC2017000086
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Canto pumé en la música llanera

Profesor Asociado de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte) en Fundamentos de la Educación Musical e investigador sobre currículo para las artes del sistema educativo venezolano y actualmente sobre el currículo de Unearte. Es egresado del posgrado en investigación en Educación de la Universidad del Valle de Guatemala y la Universidad de Southampton, Reino Unido. Ha publicado en las revistas nacionales Anacrusa y Debate Abierto y las internacionales Revista da Associacao Brasileira de Educacao Musical ABEM (2007) y en el Proceedings of the 22º International Seminar on Research in Music Education de la International Society for Music Education (2008).

Observé en los ojos agudos y antiguos de un maestro pumé mil años ancestrales de existencia de un pueblo que mantiene en los resquicios de su lenguaje la razón de su existencia cultural y de su supervivencia en este extenso aluvión que es la Gran Colombia.
Cleto Castillo, más que maestro, es un pumé que se ha ocupado de enseñar lo que aprendió de su madre y la compañía de otro pumé, Luis Pérez, también ocupado del asunto de sistematizar la enseñanza de ese lenguaje. Omar Moreno Gil, el renombrado arpista y promotor cultural, nieto de pumé, se entusiasmó con sus instrumentos y su talento musical y logró sacar de Palmarito y Fruta e’ Burro -más allá de Guachara, en el Apure lejano- la lengua pumé para que fuera aprendida en letras con un vocabulario básico que hoy las madres, los niños y niñas pueden aprender cantando.
Esa gente, que es sabana, agua, sol y tierra por los cuatro costados de lo extenso territorial, amarraron la curiara de la memoria para asirse de los instrumentos cantarinos venidos desde lejos y conquistarlos para el propósito noble de enseñar la cultura milenaria pumé y sobrevivir a siglos de acoso cultural. Mayor labor tiene en dimensión notable, la ética, pero que además tiene un impacto positivo cualificable y cuantificable en razón del espíritu pedagógico como acto de justicia de la preservación de una cultura.
Cleto, con su mirada punzante de cotúa, nos habla en voz pumé casi silente, con una pronunciación respetuosa que trata con celo y percepción de riesgo su condición originaria, guarda sus vocablos como tesoros, los ha cuidado por años, sabe que son más antiguos que la misma carabela o el esqueleto de Colón, y que han trascendido en el tiempo y ahora están introducidas en un disco que, acompañado del arpa de Emides Zambrano y la sabiduría del maestro Omar Moreno Gil, será la clase del vocabulario pumé que se escuchará en el aula abierta de la vida.
Decía Omar Moreno que este disco no debería llamarse “Canto Pumé en la música llanera”, porque los cantos pumé son exclusivamente rituales, sin embargo, ya el hecho descriptivo de mostrar el vocabulario de esa lengua en letras compuestas en octosílabos, va a provocar una consecuencia si se quiere sagrada, que es el aprendizaje por vía musical de esa lengua y eso le da una condición ética invalorable, que puede equipararse a un acto hierático.
El otro personaje es Alberto Ruiz, cantante y cultor indio por razón y orgullo, cuya voz sacada entre el ombligo y el hígado tiene la fuerza que da un espíritu errante, de esos que las ánimas de la sabana empujan a enfrentarse con adversidades, para vencerlas con las mismas ganas que los pechos llaneros se enfrentaron a los españoles en tiempos de independencia. Es un llanero, igual a aquellos que regaron sus huesos en Suramérica buscando libertar pueblos, y que hoy se ofrece para el rescate de la lengua pumé, todavía en franca resistencia a la muerte y desaparición, eso es, buscando la vida y la permanencia en el tiempo y la memoria.
Mas nobleza no tiene espacio sino el de las sabanas de Apure y de su gente, que hoy sabe a conciencia que los pumé sabrán dar su sangre y sabiduría cuando se sienta la Patria agredida, porque tienen conciencia bolivariana y de respeto por su condición humana y por su lengua que es lo más preciado de su cultura.
Por eso, el disco Canto pumé en la música llanera, al cual acompaña originalmente este texto, reivindica una lucha justa, de acuerdo a lo que escribieron los hermanos Monsonyi hace algún tiempo, en términos de la afectación de una cultura de resistencia: «ya estamos suficientemente informados de la persecución que sufren los yaruros (pumés), la naturaleza del racismo que prevalece en Apure, el despojo del que tradicionalmente han sido víctimas, las enfermedades exógenas y endógenas que poco se han tratado de remediar».[1]Este texto se publicó como presentación del disco compacto Canto Pumé en la música llanera, CENDIS, 2013, CL FD6682013708.
Afortunadamente, para 2013 la situación ha cambiado, hoy los pumé tienen asistencia médica y asistencia cultural, especialmente por la instalación de una emisora en la población de Fruta e’ Burro, que transmite para todo ese territorio en idioma pumé y español, gracias a la gestión de una iniciativa del canal indígena de Radio Nacional de Venezuela localizado en esa comunidad y enteramente gestionado por ellos.
Sin embargo, es necesario la concurrencia de todos los niveles de gobierno, desde los consejos comunales de la zona, las alcaldías locales, la gobernación y el gobierno nacional bolivariano, para preservar y consolidar la cultura pumé como hito noble de un pueblo en resistencia.[2]Este texto se publicó como presentación del disco compacto Canto Pumé en la música llanera, CENDIS, 2013, CL FD6682013708.

Notas al pie   [ + ]

1, 2. Este texto se publicó como presentación del disco compacto Canto Pumé en la música llanera, CENDIS, 2013, CL FD6682013708.

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