ISSN: 2542-3134 | Depósito legal: DC2017000086
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Obras para guitarra de Rodrigo Riera. Parte 01: El Encandilador de Zamuros.

Efrén Suárez es uno de los máximos exponentes y herederos de la tradición guitarrística larense. Discípulo directo del maestro Rodrigo Riera y poseedor de una especial musicalidad y depurada técnica instrumental reconocida y premiada a lo largo de una extensa y aplaudida carrera musical y el logro de numerosos premios en concursos nacionales e internacionales de guitarra clásica. En 1995 egresa del Conservatorio “Vicente Emilio Sojo” de Barquisimeto. En el año 2004 egresa como Licenciado en Música mención ejecución instrumental (IUDEM), obteniendo el Primer Lugar por su índice académico. Posteriormente realizó Maestría en Educación Superior Universitaria en la Universidad Simón Bolívar. Ha ejercido en la UNEARTE importantes cargos tales como Director General de Currículum y Programas Nacionales de Formación, igualmente Vicerrector Académico. Actualmente se desempeña como docente de guitarra clásica en la Universidad Nacional Experimental de las Artes y cursa estudios de Doctorado en Patrimonio Cultural en la Universidad Latinoamericana y del Caribe.

Resumen

El presente trabajo es el primero de una serie dedicada al estudio, desde diversas perspectivas, de la producción compositiva para guitarra de Rodrigo Riera (1923-1999). En particular se estudiará aquí a la obra El Encandilador de Zamuros (1980), su vínculo con el cuento de Montes de Oca Martínez, obra literaria que inspiró a través de sus imágenes y metáforas a esta composición musical. Así mismo, se hizo una revisión de errores de impresión en la edición de 1998 realizada por la Fundación Vicente Emilio Sojo dentro de la colección de compositores venezolanos para guitarra. Para el logro de esta investigación se contó con diversas fuentes documentales, entre ellas el manuscrito de la obra, y con la experiencia del autor del presente artículo, al ser discípulo y haber estudiado esta obra con el maestro Riera.

Palabras clave

Rodrigo Riera, Guitarra venezolana, El Encandilador de Zamuros, Literatura y música.

THE GUITAR WORKS OF RODRIGO RIERA. PART. 01: EL ENCANDILADOR DE ZAMUROS

Abstract

The present work is the first of a series dedicated to the study, from different perspectives, of the compositional production for guitar of Rodrigo Riera (1923-1999). In particular, the work El Encandilador de Zamuros (1980) will be studied here, its link with the story by Montes de Oca Martínez, a literary work that inspired this musical composition through its images and metaphors. Likewise, a revision of printing errors was made in the 1998 edition of the Vicente Emilio Sojo Foundation within the Venezuelan guitar composer collection. For the accomplishment of this investigation it was counted on diverse documentary sources, among them the manuscript of the work, and with the experience of the author of the present article when being disciple and to have studied this work with the master Rodrigo Riera.

Keywords

Rodrigo Riera, Venezuelan Guitar, El Encandilador de Zamuros, Music and literature

Introducción

En Venezuela durante el siglo XX. se consolidó una cultura guitarrística a través de la creación de numerosas composiciones originales valoradas a nivel local y mundial, y de la cantidad importante de guitarristas venezolanos que han dejado una huella identitaria desde sus raíces culturales. Rodrigo Riera es uno de estos músicos venezolanos que partió desde lo más profundo y real de nuestra identidad, que construyó y recorrió un camino de formación que lo llevó a los más sobresalientes escenarios artísticos y formativos de ese momento a nivel internacional, siempre con la seguridad y el compromiso desde sus raíces como músico popular, improvisador y serenatero. Esta esencia siempre impregnó a sus composiciones e interpretaciones de un carácter particular que, entre otros aspectos, aportan elementos únicos identitarios que han contribuido a definir a la guitarra venezolana.

En el marco de las obras compuestas por Rodrigo Riera para la guitarra, en su mayoría de carácter tradicional, nacionalista y con perspectiva hacia la enseñanza (hacia lo didáctico), destaca El Encandilador de Zamuros, compuesta en 1980 e inspirada en un cuento del mismo nombre escrito por Rafael Montes de Oca Martínez en 1966. Sobre la génesis de la obra afirma Rodrigo Riera: «La música es sugerencia y el cuento me inspiró esta música, tanto por sus metáforas como por el contenido» (UCLA, 1992, p. 01). Esta composición cuenta, hasta la presente fecha, con dos ediciones, una primera manuscrita realizada por la Universidad Lisandro Alvarado en 1992 y la segunda editada en 1998 por la Fundación Vicente Emilio Sojo, en el marco de la Colección de Compositores Venezolanos, volumen VII.

En términos generales, se busca con esta serie de artículos llegar a conocer la obra de Rodrigo Riera, estudiando cada una de sus composiciones, para gradualmente, y a partir de la realidad encontrada, conocer su estilo y los aportes significativos de su legado como compositor.  En relación a la obra musical El Encandilador de Zamuros surgen interrogantes como ¿habrá correlación entre el discurso literario del cuento y la obra musical de Riera? ¿Cuáles serían las sugerencias interpretativas y técnicas producto del conocer intenciones originales del compositor y de un estudio contextual e instrumental profundo? ¿Existen errores de impresión en la edición más reciente y difundida de la obra? Para aproximarnos a estas respuestas, hemos realizado un estudio multidisciplinario que permitió acercarse al discurso literario del cuento a través de su significación desde el color y el carácter como elementos vinculantes con el discurso musical de la obra. Este proceso se sumará al estudio del manuscrito, de otros documentos y a la experiencia de uno de los autores de esta investigación, quien estudió y trabajó la obra en varias ocasiones directamente con el compositor, incluyendo la oportunidad y comisión del bautizo de la primera publicación en marzo de 1993.

Rodrigo Riera, un músico venezolano

Rodrigo Riera (1923-1999) fue un importante músico dedicado a diversos roles como la composición, la docencia y la ejecución instrumental. Se ha escrito estudios biográficos muy completos sobre su trayectoria de vida entre los que destacan Dos Guitarras, un libro escrito por Juan Páez Ávila y publicado en su primera edición por la editorial Fundarte en 1988 y en su segunda edición por la Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado” en 2002. Este libro narra distintas etapas del desarrollo como músicos y seres humanos de dos personajes caroreños: Rodrigo Riera y Alirio Díaz. Es de interés, en este libro de Páez Ávila, el relato conjunto de dos guitarristas cuyos caminos siempre estuvieron unidos, y el cual es presentado aquí con los testimonios directos de ambos músicos. Otro libro, es el escrito por Alejandro Bruzual titulado Rodrigo Riera –La Parábola de la Tierra– publicado en 1998 por FARMATODO y el cual constituye una investigación biográfica bastante completa basada, entre otras fuentes, en entrevistas directas al maestro Riera.

Sobresalen en la trayectoria de vida de Rodrigo Riera sus logros e identidad como:

  • Músico y guitarrista popular venezolano: Con formación autodidacta y grandes cualidades para la improvisación y el acompañamiento a otros músicos y cantantes en diversos escenarios, así como emisoras radiales a lo largo de una carrera en el territorio nacional venezolano.
  • Concertista y guitarrista clásico: recibió formación académica en las más importantes escuelas a nivel nacional e internacional de ese momento. De igual manera, con los maestros de guitarra clásica de mayor prestigio. Por ejemplo, la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas (Caracas), el Real Conservatorio de Madrid (España), Academia Chiggiana (Italia), donde trabajo repertorios con maestros como Raúl Borges, Regino Sainz de la Maza y Andrés Segovia, entre otros.
  • Docente y maestro de guitarra: Riera dedicó buena parte de su vida artística profesional a las actividades de enseñanza de la guitarra. Aproximadamente ocho años en Nueva York (USA), durante la década de los 60, y posteriormente en Barquisimeto, estado Lara, donde inicia a principio de los años 70 una escuela de guitarra la cual mantendría por más de veinte años, y donde contribuyó con la formación de varias generaciones de guitarristas venezolanos. Rodrigo Riera llamó a ese movimiento o escuela su Guitarral, en alusión a un proceso de siembra y cultivo. Dijo el maestro: «yo he preferido la docencia porque aspiro crear una escuela de guitarra y contribuir a forjar una generación de músicos que asuman el magisterio y el ejercicio profesional en el futuro» (Ávila, p. 127).
  • Compositor para la guitarra: Rodrigo Riera compuso más de cien obras para la guitarra. Todas impregnadas de una intención didáctica, tanto para aspectos técnicos como estéticos. Sus obras están enmarcadas en una visión de lo nacional y local venezolano. Evocan el ser y hacer cultural de ese ambiente donde se desarrolló como músico popular y serenatero. «Me he acostumbrado a escribir todos los días, a cualquier hora y en cualquier parte. Hasta hoy sumo unas 150 composiciones. Aspiro llegar a unas 200» (Ávila, p. 131).

Rodrigo Riera representa el más claro ejemplo de esa cercanía entre lo popular y académico en la guitarra venezolana, sin las tradicionales contradicciones presentes en otros ámbitos. Esencia identitaria mantenida durante toda su vida, presente en sus composiciones y en los valores transmitidos a sus discípulos.

Imagen.1 Maestro Rodrigo Riera durante la presentación artística final de unos de sus cursos de guitarra en la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado. Fotografía de Horacio Suárez, acervo del autor.

Rafael Montes de Oca Martínez y su cuento El Encandilador de Zamuros

Imagen.2 Rafael Montes de Oca Martínez. Fotografía cortesía Diario El Impulso (2015)

Rafael Montes de Oca Martínez nace en Altagracia, municipio Torres del estado Lara en 1939. Desde los 19 años cultivó la literatura narrativa, siendo el cuento el centro de su producción por más de 50 años. Escritor, periodista y trabajador social son roles que asumió con propiedad e impregnaron su obra con un lenguaje del cual afirma Callejas (1992) «lenguaje tajante, preciso con el que logra atrapar al lector y conducirlo por medio de sus imágenes al universo que él desea» (p. 26).

Montes de Oca escribió muchas historias, algunas imaginarias y otras reales, pero siempre consideradas como parte de su vida y experiencia desde la emoción.

Como cuentista fue galardonado con el Premio Único del Concurso de Cuentos José Vicente Unda de Guanare en 1980, con su relato Mago Mago lanzador de cuchillos; Mención de Honor en el Certamen Nuevo Tramo de San Carlos Cojedes en 1980, con el cuento Madrevieja; Mención de Honor en el Concurso Latinoamericano convocado por la Gobernación del estado de Puebla y la revista El cuento de Ciudad de México en 1975 con la narración Doble juego; Segundo Premio de cuentos de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad del Zulia en 1966 con su relato El encandilador de zamuros y Mención de Honor en el mismo certamen en 1965 con el cuento Con el difunto a cuestas.

En este contexto de reconocimientos, en 1974 se incluyó una de sus obras en el libro Quince Cuentistas Latinoamericanos, editado por Casa de las Américas de La Habana.

En el año 2008 presenta una obra de nueve cuentos con vivencias del mundo rural denominada De humanos y animales.

Esa recopilación de cuentos constituye un viaje inverso en el espacio y en el tiempo, que frecuentó el autor con la intensidad del escritor que regresa a la adolescencia y a la infancia para plasmar en su obra literaria una realidad mágica (Diario El Impulso, 30/07/2015).

Rafael Montes de Oca Martínez, luego de ejercer diversos cargos en la administración pública, muere a los 76 de edad, en 2015.

R. J. Montes de Oca Martínez es valiosa figura de la intelectualidad larense. Tiene ya cumplida excelsa labor en el campo del periodismo, el teatro y el cuento.

Como un rio nocturno de candela, presenta a Montes de Oca Martínez como un cuentista con una temática que se entra en la realidad de la tierra. El animado estilo, la acción de los personajes, el colorido del escenario, las circunstancias que movilizan los hechos, están captados con una precisión y un lenguaje de mensaje directo.

Montes de Oca Martínez describe en su cuento una realidad que muchos han visto y padecido, pero que no han contado con los recursos suyos para expresarlo artísticamente (Ocanto, 1963).

Img.3 Veredicto del Concurso Literario (1966) de la Facultad de Humanidades y Educación. UCLA (1992)

La obra musical El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera

La composición es una obra de un solo cuerpo, estructurada en momentos diferenciados por el carácter, el tempo, la textura y el timbre sonoro. Rodrigo Riera secuenció esta estructura en la partitura (manuscrito) de la siguiente manera:

Mapa diagrama de obra musical

Imagen 4. Esquema de secciones y carácter de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera. Realización propia

Lento

Presenta las dos ideas centrales de la obra. Es un momento descriptivo del paisaje local árido y tranquilo desde la contemplación del individuo frente a los aconteceres humanos, tal como lo señalara Riera en sus clases, y como Montes de Oca Martínez escribe en su cuento «observaba la hojarasca pisoteada… zamuros como águilas siderales hacían acrobacias sobre mi cabeza, a la altura del viento» (UCLA 1992 p. 25).

Riera inicia la obra con un acorde arpegiado lento donde superpone acordes de la y mi, ambos sin la tercera. Esta sonoridad representa ese paisaje inmenso y árido con la duda funcional armónica (sin tercera) que más adelante se muestra como elemento compositivo de carácter modal muy poco frecuente en la obra de Rodrigo Riera.

Imagen 5. Inicio de la sección Lento de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera.

Más rápido

Es una sección que evoca a la acción o actividad cotidiana del protagonista narrador de la historia. Se destaca al final un momento donde una escala en semicorcheas asciende y desciende culminando en un efecto sonoro de “golpe seco”. En palabras de Riera, durante las sesiones de clases impartidas en Barquisimeto, manifestaba que allí está sugerido el ascenso de los zamuros y su descenso, cegados por el encandilamiento lo cual culmina en estrellarse contra el suelo (golpe seco).

Imagen 6. Fragmento de la sección Más Rápido de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera.

Las aves se dejaban venir en picada pero al sentir el puñal de luz sobre los ojos remontaban vuelo… Se trataba de atrapar al sol, meterlo dentro de un pedazo de vidrio, aprisionarlo. Y luego echarlo a volar como un pájaro, como un relámpago sobre los ojos como anillos de los zamuros. (UCLA 1992 p. 25).

Hasta este momento la obra dibuja seguridad y experticia en la narrativa. El protagonista del cuento empieza ahora una fase de reflexión, recuerdos sobre cómo llegó a ese momento en su vida y las circunstancias que lo rodearon.

Melancólico

Rodrigo Riera logra la atmósfera melancólica con una sucesión de acordes arpegiados, con una carga clara de significado sonoro, es decir, pensados como colores o tensiones. Cada uno de estos acordes está seguido de una nota que, de alguna manera, se percibe como resolución. Y allí está el personaje recordando sus hechos, sus circunstancias de vida.

Imagen 7. Acordes de la sección Melancólico de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera.

Hace muchos años en mi memoria cuando el viejo Gauncio Itaro, luego de lavarse las manos tintas de sangre, colocó sobre mis hombros su pupila abierta, y me ofreció trabajo (UCLA 1992 p. 25).

En la parte media de esta sección aparece una “melodía” (imagen 8). Es un pasaje nostálgico modal que debe ser ejecutado muy legato, situada en el momento de reflexión y mirada al pasado por parte del protagonista del cuento. Esta sección finaliza con la idea inicial de acordes sonoros con resoluciones.

Tan pronto los brillos del amanecer brotaban más allá del Cerro de los Galápagos, comenzaba mi tarea. Era distraída esa acción de sonar latas como experto tamborero. Hace muchos años, pero aún recuerdo el carrubio de la sangre y los gritos de las bestias (UCLA 1992 p. 25).

Imagen 8. Sección Melancólico de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera.

Alegre-vivo

Es el momento de evocar la acción. Los zamuros ansiosos vuelan en círculos y amenazan con delatar la ubicación del matadero clandestino. Las escalas rápidas descendientes sugieren esta imagen:

Imagen 9. Fragmento de la sección Alegre-vivo de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera.

La reacción para ahuyentarlos mediante el ruido y estruendo al golpear unas latas u ollas de cocina (taturos) no se hace esperar. Riera sugiere esto a través de rasgueos en progresión de cuartas. El acorde es la misma estructura sonora del primer compás de la obra.

Las aves de rapiña que se acomodaban en los techos se ahuyentaban para contento de Gauncio Itaro, que imperturbable continuaba su tarea (…) A veces, cuando llueve con terquedad, los habitantes con bojotes bajo el brazo, se secretean y enseñan la casa donde yo desde el amanecer he estado sonando los taturos por mandato del viejo (UCLA 1992 p. 25).

Imagen 10. Fragmento de rasgueos de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera

Tranquilo-Preludiando-Danza lejana

Continúan los contrastes de carácter. Otro momento de reflexión seguido de una evocación al rol de golpeador de latas, lograda a través de la estructura de los rasgueos anteriores, pero aquí con la textura menos violenta y ruda de unos arpegios.

Ya me estaba cansando de la tarea de sonador de latas y peroles en ese pueblo de piedras derruídas y sangre desparramada en las lozas, escuchando siempre los pasos de las bestias que llegan como un eco. Sentía que me hundía en lo proscrito, quizá en lo sonámbulo, temeroso de la vorágine. (UCLA 1992 p. 25)

Aquí aparecen por primera vez unos acordes unidos con glisados. Riera señalaba que eran metáforas de los rayos de luz buscando a los zamuros. «Se trataba de atrapar al sol, meterlo dentro de un pedazo de vidrio, aprisionarlo. Y luego echarlo a volar como un pájaro, como un relámpago sobre los ojos como anillos de los zamuros» (op. cit).

Imagen 11. Fragmento de glisados alusivos a los rayos de luz. El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera.

La danza lejana es lograda a través de elementos rítmicos de danzas como el merengue venezolano, en principio presenta estructura  2 + 3 invirtiendo la tradicional secuencia de grupo de 3 + 2.

Tauro Tentro haciendo suyo un puñado de noche y Mónica Fajardo descendía a su sueño como una sombra. Ella continuaba desnudándose sus senos y sus muslos, en una época tan lejana y tan llena de lluvia (UCLA 1992 p. 25).

Imagen 12. Fragmento Danza Lejana de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera.

La obra musical finaliza con una idea melódica derivada de la frase el encandilador de zamuros. El protagonista narrador del cuento reafirma y acepta tu rol. En sus propias palabras dice:

Mi piel empezaba a ser ávida de evasiones. Fue entonces cuando me llamó de nuevo Gauncio Itaro y me dijo que la policía empezaba a sospechar, a pesar del sonido de los taturos que impedía oir sus chillidos, de los sacrificios. Entonces me propuso el trabajo -ascenso por merecimiento, diría yo- de Gran Encandilador de zamuros (UCLA 1992 p. 25).

Imagen 13. Fragmento temático final y cierre de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera

Algunas recomendaciones generales de ejecución e interpretación de las imágenes sugeridas por la narrativa.

La obra musical El Encandilador de Zamuros tiene una estructura de escenas o imágenes sucesivas pero contrastantes. Se recomienda buscar la caracterización de cada una de ellas y el logro de una intensidad que les permita ser entendidas y diferenciadas con claridad. Esta no es una composición narrativa o programática basada en un guión literario, es más una obra musical producto de la inspiración, sugerencias e imágenes que el estudio del cuento causó en Rodrigo Riera, quien fue un lector apasionado y autodidacta estudioso de diversas áreas del conocimiento humano.

El discurso de la obra sugiere un recorrido reflexivo y evocativo sobre el asunto existencial del ser. El personaje se pregunta ¿qué hago aquí?, ¿quién soy?, y en medio de las tensiones y resoluciones naturales de la vida se reconoce como el “gran encandilador de zamuros”.

Rodrigo Riera emplea en esta composición al timbre musical como elemento estructural. Acordes y sonoridades, metálicos y dulces, stacattos y legatos, glisados, arpegios y acordes deben ser ejecutados con suficiente claridad e intensidad.

Puede ser de ayuda para la significación de las imágenes musicales de la obra, la lectura integral del cuento de R. Montes de Oca Martínez.

Errores de impresión en la edición de la Fundación Vicente Emilio Sojo (1998)

Con el propósito de contribuir con la difusión exacta y el desarrollo natural de esta obra musical, presentamos a continuación una serie de errores de impresión en la edición publicada en 1998 por la Fundación Vicente Emilio Sojo (FVES). Para esta revisión nos hemos apoyado en la partitura manuscrita y algunas indicaciones hechas por el compositor durante varias sesiones de clase sobre El Encandilador de Zamuros, realizadas en la década de 1980 en la ciudad de Barquisimeto, en el marco de sus cursos regulares de guitarra clásica en la Universidad Lisandro Alvarado.

Debido a que esta edición de la FVES no posee número de compás, nos referiremos al número de la página de la obra, es decir, la misma tiene 7 páginas, las cuales denominaremos de la 1 a la 7. Asimismo, nos ubicaremos en número de sistema dentro de la página y número de compás dentro del sistema.

  1. Página 2, sistema 4, compás 4:

Imagen 14. Corrección al error N° 1 de la edición FUNVES de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera

La edición tiene escrito el armónico final como un Mi, siendo lo correcto y escrito en la partitura manuscrita la nota real (Si) con su ejecución octavada, tal como se muestra en la imagen 14. Es propicio mencionar que ese final de acordes de (mi mayor o menor) con armónico 19 en la primera cuerda es frecuente en la obra de Riera, por ejemplo, en la composición Elorac, y tiene una función colorística instrumental.

2. Página 2, sistema 5, compás 4:

Tanto en la edición  FVES como en el manuscrito, aparece un acorde de blancas en un compás de 3 tiempos. Esta omisión fue confirmada directamente con el compositor en sus clases. Debe ser acorde de blancas con puntillo tal como se muestra en la imagen 15:

Imagen 15. Corrección al error N° 2 de la edición FUNVES de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera

3. Página 3, sistema 2, compás 1:

El bajo del acorde en primer tiempo del compás aparece como un Mi y debe ser un La, tal como está en el manuscrito de la obra musical:

Imagen 16. Corrección al error N° 3 de la edición FUNVES de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera

4. Página 3, sistema 4, compás 2:

Falta la indicación “retardando” la cual aparece en el manuscrito:

Imagen 17. Corrección al error N° 4 de la edición FUNVES de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera

5. Página 3, sistema 5, compás 4:

Aparece la indicación “retardando” la cual no corresponde a este compás sino al señalado en error 4 (ver imagen 18).

Imagen 18. Corrección al error N° 5 de la edición FUNVES de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera

Este compás es un fragmento enérgico de rasgueos como metáfora de los golpes de ollas y latas para ahuyentar a los zamuros, es una de las razones adicionales al manuscrito por lo que no debe haber “retardando” en este compás.

6. Página 3, sistema 6, compás 4:

En la edición de la FVES aparece por error el acorde con indicación de rasgueado en semicorcheas, siendo lo correcto un acorde sin rasgueo, tal como está en el manuscrito: y se muestra en la imagen 19:

Imagen 19. Corrección al error N° 6 de la edición FUNVES de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera

7. Página 4, sistema 1, compás 1:

Falta la indicación “cantar bien” tal como Riera lo escribió en su manuscrito y se muestra en la imagen 20.

Imagen 20. Corrección al error N° 7 de la edición FUNVES de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera

8. Página 4, sistema 2, compás 1:

Aparece la indicación “cantar bien” la cual no corresponde a este compás sino al señalado en error 7. Este compás debe ser tal como aparece en la imagen 21.

Imagen 21. Corrección al error N° 8 de la edición FUNVES de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera

9. Página 4, sistema 5, compás 3:

Falta la indicación “bien marcados” la cual está escrita en el manuscrito de la obra. De igual manera, esta sección tiene implícito un crescendo que no aparece en manuscrito ni en edición FUNVES, pero que Riera lo pedía en sus clases (ver imagen 22).

Imagen 22. Corrección al error N° 10 de la edición FUNVES de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera

ANEXOS

Imagen 24. Reseña en Diario El Impulso (1992) en ocasión del bautizo de la primera edición de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera. 24 de marzo de 1993.

Imagen 25. Programa de mano del bautizo de la primera edición de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera (1992). Narración del cuento: Graciela de Anzola. Interpretación en la guitarra: Efrén Suárez. 24 de marzo de 1993. Auditorio Ambrosio Oropesa UCLA.

Imagen 26. Portada de la primera edición de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera. UCLA (1992).

Imagen 27. Portada y primera página de la segunda edición de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera. Fundación Vicente Emilio Sojo. Colección de compositores venezolanos para guitarra. Edición Alejandro Bruzual. (1998).

Imagen 28. Páginas 1 a la 4 del manuscrito de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera (1980).

Imagen 29. Páginas 5 a la 7 del manuscrito de la obra El Encandilador de Zamuros de Rodrigo Riera (1980).

Fuentes

Secundarias

Hemerográficas

Diario El Impulso (1992). Del Encandilador de Zamuros nació pieza de Rodrigo Riera.

Bibliográficas

Ávila, Juan Páez. (1988). Dos Guitarras. Editorial Fundarte.

Bruzual, A. (2012). La Guitarra en Venezuela. Desde sus orígenes hasta nuestros días. Caracas:       Ediciones Banco Central de Venezuela.

Bruzual, A. (1998) Rodrigo Riera. La Parábola de la Tierra. Ediciones FARMATODO C.A.

Fundación Vicente Emilio Sojo (1998). Rodrigo Riera. Once composiciones. Colección de compositores venezolanos para guitarra.

Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado (1992). Rodrigo Riera. Música para Guitarra.

Digitales

Diario El Impulso (2015). Rafael deja un legado literario y político. Disponible en http://www.elimpulso.com/noticias/actualidad/rafael-deja-un-legado-literario-y-politico


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